Bien es sabido que ésta orden acaparó una gran fortuna: Tierras, castillos, tesoros y una gran flota naval, rival de la veneciana y la musulmana de aquella época. Pero… ¿qué pasó con dicha flota tras la disgregación de la orden?
El destino de la flota es un misterio. Las teorías más fantasiosas llegan a hacerlas viajar a América a pesar de las dificultades técnicas, aunque sus barcos estaban preparados para resistir grandes tormentas y su sistema de navegación, mediante compases de imanes y mapas astrológicos eran muy avanzado en esa época.
Una teoría más factible asegura que la flota se dirigió costeando Inglaterra e Irlanda hasta Escocia, donde reinaba Robert Bruce, que estaba excomulgado por el Papa Clemente. Reino en el que, evidentemente, el rey no tendría muchos reparos en no cumplir las bulas papales… y que se hallaba inmerso en una lucha con Inglaterra, razón por la cual Roberto Bruce debería haber acogido con los brazos abiertos a los caballeros templarios, que eran expertos guerreros.
Otra teoría es que fueron a Portugal y allí conservaron una organización cohesionada y simplemente cambiaron su nombre por el de Caballeros de Cristo, contando con el apoyo Real, con la cual a la Iglesia Romana no le quedo otro remedio que hacer la vista gorda. El propio Rey Alfonso IV seria nombrado Gran Maestre de la Orden y mas adelante el infante Enrique.
Tags: Mitos y Mitología, Orden del Temple, Ordenes del Temple, Ordenes militares
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el Domingo, Agosto 31st, 2008 a las 14:25 y está archivada bajo la Categoría Edad Media.
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