Sinuhé el Egipcio

Portada Sinuhé el egipcio
Con este libro comenzamos una nueva sección, por llamarlo de alguna manera, en el blog. En ella propondremos libros de novela histórica que nos hayan gustado y guarden cierta relación con los hechos acontecidos realmente, pero siempre, sin olvidar que es una novela, y por tanto ficción.
En una pequeña cesta calafateaba con pez, navegaba por el Nilo un niño recién nacido al que su madre adoptiva dará el nombre de un héroe legendario: Sinuhé. Como si hubiera sido un presagio, vivió toda clase de aventuras y conoció terribles secretos que le acarrearon, si no la muerte, el destierro. Médico por vocación, de su saber salieron remedios milagrosos y también mortíferos venenos. Llegó a ocupar el importante cargo de trepanador real y en su vejez, decepcionado con la vida, harto de mentiras y despreciando la inmortalidad, sólo quiso ser un hombre que escribe para sí mismo sus recuerdos.
Ahí tenéis el texto de la contraportada del libro escrito por Mika Waltari, el lenguaje usado es casi coloquial, llegándolo a amar y a odiar en determinados momentos por ello mismo, sobre todo con las frases muletillas que utiliza el personaje al escribir sus memorias. Pero salvados esos momentos de odio, hay una historia muy dura, y en mi opinión muy bien contada. La novela está dividida en 15 capítulos que el autor los llama libros.
Para terminar os dejaré una de las partes del libro que más me gusta, pero estad tranquilos, ya que es el primer párrafo del primer libro y por tanto, no es nada de spoiler.
Yo, Sinuhé, hijo de Senmut y de su esposa Kipa, he escrito este libro. No para contar las alabanzas de los dioses del país de Kemet, porque estoy cansado de los dioses. No para alabar a los faraones, porque estoy cansado de sus actos. Escribo para mí solo. No para halagar a los dioses, no para halagar a los reyes, ni por miedo del porvenir ni por esperanza. Porque durante mi vida he sufrido tantas pruebas y pérdidas que el vano temor no puede atormentarme y cansado estoy de la esperanza en la inmortalidad como lo estoy de los dioses y de los reyes. Es, pues, para mí solo para quien escribo, y sobre este punto creo diferenciarme de todos los escritores pasados o futuros.



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