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Ramses II. Parte III: La Batalla de Qadesh

   Escrito por: akhesa   in Edad Antigua

Mapa Egipto y pais Hitita

Es importante destacar la transcendencia histórica que tuvo la batalla de Qadesh, así como sus posibles repercusiones a lo largo del reinado de Ramses II, los motivos que le incitaron a actuar en su contra y el desarrollo de esa misteriosa civilización vecina avanzada en tan corto plazo de tiempo.

Pero antes de hacer un argumento sobre ello, creo imprescindible hablar de los Hititas y su evolución.

Como sabéis, comparados en grandeza milenaria,los hititas habían hecho su aparición tan sólo 600 años antes del reinado de Ramses II. Aún hoy en día muchos discrepan sobre la procedencia de este pueblo, pero la mayoría se inclina a que, gracias a su lengua, se puede conjeturar su descendencia indoeuropea, siendo por ello la primera en la historia documentada.

Puede que parte de su éxito evolutivo se debiera a la mezcla de las ideas recopiladas durante sus migraciones, por ello su talento militar sobresalía destacando en el manejo de los carros pesados.
Si los comparamos con los egipcios que eran carros ligeros guiados únicamente por un auriga  y un guerrero provisto de flechas y jabalinas, los hititas estaban reforzados por una plataforma móvil donde se asentaban un escudero, un lancero y el conductor.
Por lo tanto, debido a su magnificencia, eran utilizados como fuerza de asalto atemorizando, partiendo y desorganizando la defensa enemiga

No obstante, ¿cuáles fueron los motivos que impulsaron a este faraón a embarcarse en una expedición militar contra el país vecino?

Para afrontar la expedición, el faraón contaba con un disciplinado ejército de unos 20000 hombres divididos en cuatro divisiones,la infantería formada por

carros hititas

milicias campesinas llamadas a filas y los soldados profesionales que aportaban destreza y experiencia, ya que dedicaban su vida al servicio militar a cambio de tierras y ganado.

Se puede presuponer que el faraón deseaba restablecer el dominio egipcio en el levante asirio y recuperar los territorios perdidos desde la última campaña realizada por su padre, Seti I. Sin embargo en el año 1286 a.C, el objetivo principal no era otro que establecerse en la provincia de Amurru cuyo líder llamado Benteshina, había aceptado pagar de nuevo el tributo intimidado por el poder militar de Ramsés. Al parecer, una vez retiradas las tropas, Benteshina quebrantó lo pactado y renovó su alianza con el rey hitita Muwatalis.

LA BATALLA DE QADESH.

El enfrentamiento histórico entre las dos superpotencias tuvo lugar al año siguiente ante las puertas de Qadesh, ciudad largamente disputada.

Para ello Muwatallis convocó aliados y estados tributarios concentrando el mayor ejército hitita hasta ese momento reunido, formado por 37000 hombres y 2500 carros. Por otro lado, el contingente de Ramsés, no tenía nada que envidiar ya que a las numerosas tropas egipcias se les habían unido piratas navales reclutados para la ocasión.

Mapa estratégico, batalla de Qadesh

Ramsés,confiado ante el poder de su ejército, lo dividió en dos grupos:
El mayor contingente, liderado por él mismo, se dirigió por una ruta interna desde Gaza, mientras que la otra parte, avanzó por la costa.
Durante el trayecto, cerca del río Orontes, la avanzadilla que dirigía Ramsés se topó con dos beduinos, procedentes del país hitita, que casualmente pasaban por allí. Llevados ante el faraón, descubrieron que, Muwatalis, temeroso ante la expectación que provocaba el ejército egipcio, había replegado sus tropas rehuyendo un ataque frontal.
Lo que Ramsés ignoraba era que el mismo Muwatalis había enviado especialmente a esos dos beduinos con el único propósito de hacerle creer la retirada hitita, provocando la inminente reacción que sucedió a continuación.

Expectante ante aquella buena noticia, el faraón, decidió adelantarse con una de sus divisiones, la de Amón, dejando atrás el grueso del ejército. Cuando llegó a la orilla occidental del Orontes, justo enfrente de la ciudad de Qadesh, estableció su campamento. Durante el asentamiento,los guardias capturaron a dos exploradores enviados por Muwatallis y ésta vez fueron “habilmente interrogados” hasta obtener una confesión: El ejército hitita se encontraba en la orilla opuesta del río a tan sólo 3 km de distancia.
Rápidamente Ramsés hizo convocar una junta de guerra.

Mientras tanto, en la otra orilla, Muwatallis no se había quedado impasible.  Al tanto de todo lo sucedido, decidió enviar parte de sus carros tras el grueso del ejército que Ramsés había dejado a sus espaldas. Al mismo tiempo, el rey hitita lanzó su primera ofensiva contra las tropas de Ramsés apostadas en el campamento.
Tras estos hechos, la segunda división del faraón que se encontraba cruzando el río en dirección al campamento, fue aniquilada por los carros hititas.

Según los relieves de los templos en los que Ramsés mandó plasmar la batalla, el faraón se encontraba arengando a sus tropas cuando se vio interrumpido por la avanzadilla hitita procedente del sur del campamento y a caballo. Justo cuando éstas llegaron, el grueso del ejército egipcio se encontraba a kilómetros de distancia de allí incapaces de salvarles del cerco hitita.

Ramses en su carro lanzado contra los hititas

Sin embargo, pese a los acontecimientos, un desenlace imprevisto aconteció. El faraón, montando en su magnífico carro animando a su guardia personal, cargó de forma repentina contra el enemigo, quienes embriagados de victoria comenzaban a disfrutar de su botín. En ello estaban cuando los refuerzos egipcios

procedentes de la costa aparecieron, forzándoles a batirse en retirada hacia el río.

Tras lo ocurrido, la presumible victoria hitita cambió para convertirse en una posible derrota, donde a pesar de la dureza del enfrentamiento sólo habían participado los jinetes egipcios e hititas. Aun así, los ejércitos se enfrentaron nuevamente al día siguiente.
Una vez reunidas y organizadas las tropas, tras horas de lucha ninguno de los dos contendientes pudo alzarse con la victoria. Viendo la situación en tablas, Muwatallis envió mensajeros para tratar un cese de hostilidades que tanto Ramsés como sus comandantes aceptaron.

A pesar de todo, y tras la retirada de las tropas egipcias, Muwatallis se hizo con Qadesh extendiendo su poderío hasta ocupar la provincia egipcia de Upi.

Más tarde, Ramsés se hizo con el poder estos enclaves egipcios conquistados por los hititas llevando su dominio hasta más allá de Qadesh, adentrándose en territorio Sirio.

No obstante, tras la muerte de Muwatallis las disputas por la corona hitita fueron continuas. Mursilis, el hermano guerrero de éste, se hizo con el poder ensombreciendo al hijo de Muwatallis, aún niño, Hattusilis. Por lo tanto, temiendo un golpe de estado en su ausencia, delegó las defensas de sus provincias en sus subordinados, haciendo que el avance de Ramsés hasta Siria fuera prácticamente “impune”.

EL TRATADO DE PAZ.

Una década más tarde, la rivalidad entre Hattusilis y Mursilis provocaron una guerra civil entre los hititas,saliendo victorioso el primero.
Mursilis derrotado, se vio obligado a exiliarse en Egipto y una vez allí pidió ayuda a Ramsés para apoderarse nuevamente del trono hitita.

Tablillas que hablan sobre Hattusilis

Al ver la situación delicada que podría existir, así como la amenaza de la vuelta de Mursilis, Hattusilis prefirió la derrota armada procurando una solución pacífica al conflicto. Dieciseis años después de la batalla de Qadesh, en el invierno de 1270 a.C, comenzaron las negociaciones entre los dos superpoderes.
Entre lo pactado, Ramsés accedió a cesar sus pretensiones sobre Qadesh y Amurru. A cambio, Egipto se aseguró el control sobre las costas mediterráneas orientales, así como el acceso a puertos del norte donde ningún emisario egipcio había puesto el pie en más de un siglo. Además, las dos potencias acordaron un pacto de no agresión y ayuda mutua en caso de un ataque por parte de terceros.

El tratado de Paz entre Ramsés y Hattusilis fue a todas luces un logro extraordinario tan notable y avanzado para su época como el contenido en sí. Éste fue inscrito en tablillas de arcilla haciéndose copias para el archivo nacional egipcio, mientras que Ramsés lo hacía grabar en los templos.

Durante años , la única versión conocida fue la egipcia, sin embargo en 1906 d.C, el arqueólogo alemán Hugo Winckler, descubrió en Hattusas una tablilla de arcilla donde figuraba en babilonio el tratado de paz entre egipcios e hititas.

Se sabe que mantuvieron correspondencia de felicitación entre los dos mandatarios, quizás como prueba de compromiso en un mundo que desde hacía siglos comenzaba a despertarse y donde la sucesión de estos acontecimientos marcó un antes y un después en la historia de los dos países, aumentando la grandeza de este faraón egipcio durante tanto tiempo admirado.

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Esta entrada fue creada el Jueves, agosto 26th, 2010 a las 17:49 y está archivada bajo la Categoría Edad Antigua. Puedes seguir las respuestas con el feed RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu propia página.


Un comentario

PhersusNo Gravatar
 1 

¡Excelente desarrollo! Se me hace extraño leer el devenir de la batalla de Kadesh sin pensar en Christian Jacq y recordar la melena de Matador ondeando al viento a la par que Ramsés lanzaba flecha tras flecha… pero como siempre, el tratado del tema ha sido preciso y claro. Felicidades, Akhesa!

diciembre 24th, 2010 at 02:39

3 Trackbacks/Pings

  1. Bitacoras.com    ago 26 2010 / 5pm:

    Información Bitacoras.com…

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  2. www.historiador.net    ago 26 2010 / 6pm:

    Ramses II. Parte III: La Batalla de Qadesh…

    "Es importante destacar la transcendencia histórica que tuvo la batalla de Qadesh, así como sus posibles repercusiones a lo largo del reinado de Ramses II, los motivos que le incitaron a actuar en su contra y el desarrollo de esa misteriosa civili…

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