
Obelisco Hatshepsut
Leyendo y recaudando información sobre un nuevo post que llevo tiempo escribiendo, he topado con una de las construcciones que más llaman la atención, no solo por quizás su grandeza sino también por su propio simbolismo dentro de un mundo donde los adelantos de hoy en día superan por sí mismo alturas donde apenas alcanza la vista.
Estas construcciones de piedra tenían una función común; demostrar la devoción que los egipcios sentían por el dios Sol, Ra. No obstante, pese a la complicidad de su panteón existen conclusiones que llegan a hablar de un solo dios en las que se defiende que todos (dioses y diosas) son encarnaciones físicas de Ra.
Como mencioné en artículos anteriores (véase la creación según la religión del Antiguo Egipto) :
“Al principio todo estaba sumergido bajo un oscuro océano donde reinaba el Caos, Nun. En él flotaba un ser inerte que tenía el don de la existencia. En un momento determinado, Atum sintió la necesidad de una actividad creadora y deseó en su corazón dar vida a todo lo que existe. Entonces se alzó fuera del Nun y se hizo la Luz y existió el Sol”
Contraria a esa luz divina era la sombra por lo que probablemente estas construcciones con su irradiación de luz hiciesen de proyectores en el suelo de sombras con las que contar el paso de las horas y así el viaje de Ra en su barca celeste.
SU CONSTRUCCIÓN.

Transporte de obeliscos
Por lo que se ha podido analizar del obelisco abandonado en Asuán, podemos decir que una vez pasadas las verificaciones sobre si la roca era de calidad, dos filas de hombres colocados junto a lo que sería el obelisco comenzaban a golpear la piedra abriéndose dos zanjas donde los picapedreros podían trabajar golpeando al mismo tiempo hasta la rotura de la piedra.

Obelisco de Karnak
Una vez alcanzada la profundidad requerida, se cortaba la parte inferior adherida a la roca madre.
Despegado a través de dos palancas era llevado cuesta abajo hasta el embarcadero del Nilo, previamente transportados (ya que se construían a pares) en trineos de madera sobre una pista engrasada con lino húmedo.
No se dispone de datos fiables sobre la forma de su elevación pero existen teorías que apuntan a la utilización de gigantes rampas que permitían su erección.