Archivo de la Categoría ‘Edad Antigua’

29
Sep

Himno a Atón

   Escrito por: akhesa Tags: ,

Bello es tu aparecer en el horizonte del cielo
¡Oh, Atón vivo, principio de la vida!
Cuando tu te alzas por el oriente lejano,
llenas todo los países con tu belleza.
Grande y brillante te ven todos en las alturas;
tus rayos abarcan toda tu creación,
porque eres Ra, y por ello lo alcanzas todo,
y dominas todas las tierras para tu amado hijo.
Aunque estás lejano, tus rayos llegan a la tierra,
aunque bañas los rostros, nadie conoce tus designios.

Cuando te ocultas por el horizonte occidental,

Arte amarniano

Arte amarniano

la Tierra se oscurece, como si muriese.
Duermen las criaturas sin ver nada en torno,
como  si les hubiesen tapado la cabeza.
Todos los bienes que tienen alrededor
podrían robarse, sin que nadie lo advirtiese.
Es cuando salen los leones de su guarida
y cuando pican las reptadoras serpientes.
Las tinieblas se extienden como silenciosa mortaja,
pues el creador reposa en el horizonte.

Al alba, cuando te encumbras por el oriente,
cuando resplandeces como el Atón de día,
disipas la oscuridad y lanzas tus rayos
El Alto y Bajo Egipto festejan tu llegada,
despiertos y erguidos sobre sus pies,
pues has sido tú quien los ha levantado,
y ellos, desnudando y lavando su cuerpo,
elevan sus brazos hacia ti en la oración.
Todo el mundo puede comenzar su trabajo.

Las bestias se complacen en sus pastos,
los árboles y las plantas florecen,
y, levantando el vuelo desde sus nidos,
los pájaros alaban tu espíritu moviendo las alas.
Todos los animales saltan sobre sus patas.
Las criaturas que vuelan se posan,

Nefertiti y Ajenatón

Nefertiti y Ajenatón

reviven cuando te ven aparecer.
¡Tú que has hecho fecundas a las mujeres,
tú que formas el semen en el hombre,
que mantienes al hijo en las entrañas maternas,
que lo apaciguas para que su llanto cese,
tú mismo fecundas incluso la matriz
que da aliento para sostener lo creado!
Cuando el niño desciende por las entrañas
para nacer y respirar el aire,
tú abres su boca por completo,
tú atiendes a todas sus necesidades.
Cuando el polluelo pía dentro del cascarón,
tú le otorgas respiro y ayuda.
Cuando has completado su cuerpo en el huevo,
él lo rompe y pía en su justo momento,
y cuando sale de él ya anda sobre sus patas.
¡Cuántas y qué diversas son tus creaciones!
Imposible le es al hombre desvelarlas
¡Oh Dios único, que no tienes igual!
Tú creaste el mundo según tu deseo,
solo, sin necesidad de ayuda alguna:
hombres, ganado, animales salvajes,
cuanto en la tierra camina sobre sus pies
y cuanto en lo alto vuela con sus alas.

Tus rayos amamantan las praderas,
y éstas viven, crecen por tí cuando te alzas.
Haces las estaciones para cuidar tus obras:
el invierno sirve para enfriarlas
y el calor para que puedan saborearte.

Arte amarniano 2

Arte amarniano 2

Para elevarte hiciste el firmamento,
y desde él contemplas tu creación.
Tú solo, sin necesidad de ayuda,
alzándote en forma de Atón vivo,
apareciendo, brillando, retirándote,
sacaste de ti mismo miles de series:
ciudades, pueblos, campos, caminos, ríos;
y todos te miran pasar por encima,
pues eres el Atón del día sobre la tierra.

Mas cuando has partido, cuando duermen
todos los ojos que tú has creado,
cuando nadie puede contemplar tus obras,
estás muy dentro de mi corazón,
y no hay nadie que te conozca
sino tu hijo Nefertheprerure Waenre,
pues le mostraste tus proyectos y tu fuerza.
El mundo cobró el ser por tu mano,
y las criaturas, fieles a tu deseo,
reciben la vida cuando apareces,
y cuando te pones, entran en la muerte.
Tú mismo eres el tiempo de la vida,
porque se vive sólo a través de ti.
Mientras brillas, puede verse la belleza,
pero toda labor se abandona cuando caes.
Vuelves de nuevo para alzarte por oriente,
y todo prospera otra vez para el rey;
y así es desde que cimentaste la tierra
y creaste las cosas para tu hijo,
hijo tuyo que brotó de tu cuerpo:
el Rey de ambos Egiptos, Aj-en-Aton,
y su primera esposa, Nefertiti,
viva y joven para la eternidad.

Muchos conoceréis la historia de éste legendario faraón que por un tiempo cambió el estatus social y las creencias politeístas de su pueblo por otras, llegando a desbancar de su puesto privilegiado al clero tebano y la hegemonía religiosa del dios Amon.

Es importante  destacar que antes de la llegada de Amenhotep  IV al trono, Egipto vivía una época de oro y esplendor  donde predominaron el alce de grandes construcciones y monumentos, además de belicismo en busca de la expansión de sus fronteras.

Para que se entienda un poco más el marco histórico en el que Amenhotep  IV vivió, hemos de mirar atrás y una vez más recorrer las sendas de un pasado faraónico.

Los historiadores y egiptólogos tachan ésta etapa, la del Imperio Nuevo, como la más brillante y a la que más han dedicado su estudio gracias a las muchas de las huellas dejadas que han sobrevivido al paso del tiempo.

Amenhotep IV

Amenhotep IV

La primera dinastía con la que se inicia este periodo es la XVIII y su faraón Ahmose, quien consiguió la reunificación de Egipto, y expandió Kemet más allá de sus antiguas fronteras.

Sus sucesores tuvieron como mayor ocupación completar y seguir su obra imponiéndose tanto en Nubia, como en las potencias Asiáticas .

Tras la muerte sin descendencia de Tutmoses II,  le sucedió Hatshepsut hermanastra y esposa de Tutmoses III, quien fue coronada como faraón por los sacerdotes de Amon. Durante su reinado se intensificó el comercio de incienso con el Punt a través del mar Rojo.

Con el tiempo y la diplomacia las aguas se fueron calmando, llegando a existir periodos de paz conseguidos a través de alianzas matrimoniales entre los reyes hititas y egipcios.

Durante su reinado, Tutmoses IV hizo construir grandes templos en el Norte (Heliópolis) dedicados al culto Solar (Ra), (potencia divina con mayor influencia en el Imperio Antiguo), para contrarrestar el poder del culto de Amón, en Tebas.

El apogeo de la dinastía XVIII es considerado durante el reinado de Amenhotep III. Signos de la gran estabilidad entre las potencias asiáticas y Egipto, son las Tablillas de Amarna, encontradas en Ajetatón y donde se pueden estudiar las relaciones diplomáticas de Amenhotep III y IV.

Nefertiti y Ajenaton en familia

Nefertiti y Ajenaton en familia

Durante los primeros treinta años de su reinado, Amenhotep III residió  en Menphis, en una época en el que el Sumo Sacerdote de los dioses era el Gran Sacerdote menfita de Ptah.

Desde principios del Imperio Antiguo, la religión egipcia se había ido centrando en la figura del sol como base cumbre de su mitología, en el santuario de Heliópolis, se había elaborado una teología que exaltaba a Ra, la energía solar, por encima de las demás deidades, aunque con el tiempo,  sin ser suplantados los demás dioses, éstos se fundieron con él.

Sin embargo , a partir de cierto momento, se desarrolló una nueva idea en el seno de la teología de Heliopolitana, considerando  a Atón ( que antes era una masa inerte de la que salían los rayos de luz) como un verdadero Dios.

La teoría atoniana podría vincular el culto al Sol con el respeto a la naturaleza creada, mantenida y modificada por él. Aton presidía el nacimiento y desarrollo de los seres vivos, y dada su omnisciencia, no podía fallar ni equivocarse, por lo que no cabía perfección alguna fuera de la naturaleza. El ideal estético racionalista, al igual que la idea de que los seres vivos han de ser feos o guapos, son impresiones falsas, es decir, lo que es ha de ser y por lo tanto , en Arte, el realismo es la norma más acorde con el culto a Atón. Y éste es el arte que prevaleció durante el reinado de Amenhotep IV.

Amenhotep III se mantuvo al margen de las consecuencias que este nuevo culto pudiese acarrear, no obstante si fueron estudiadas por su segundo hijo Amenhotep.

En un principio el sucesor de Amenhotep III era su primogénito Tutmoses, sin embargo murió antes del traslado de la corte a Tebas y del festival de la Sed de Amenhotep III, por lo que inmediatamente después el príncipe Amenhotep IV asumió el papel de sucesor.

Aton

Aton

A finales del año 1353 o principios de 1352 aC Amenhotep IV fue coronado faraón tras la muerte de su padre.

Éste ya se había convertido en el principal seguidor y promotor de la teología atoniana, pero como monarca estaba obligado a cumplir con la religión predominante. Sin embargo a medida que iba pasando el tiempo, el faraón iba imponiendo poco a poco el culto a Atón, hasta que acabó por implantarse como única religión, ganándose la enemistad de los sacerdotes de Amón y los partidarios de la antigua religión.

La ruptura con los antiguos dioses vino dada, durante el cuarto año de su reinado, cuando el faraón Amenhotep IV que significa “alegría de Amon”, pasó a llamarse Aj-en-aton “Servidor de Aton”.

Lejos ya de establecer una lucha abierta con los sacerdotes de Amon y sus partidarios, Ajenaton decidió trasladar su capital y a su corte a una nueva ciudad situada en el Medio Egipto, llamada Ajetaton ” El Horizonte de Aton”, que actualmente se la conoce como Tell-el-Amarna, pasando a ser ésta capital de las dos tierras.

La urbe fue trazada de forma racional, con grandes avenidas y calles aseadas. Tres barrios alineaban de norte a sur, a lo largo del Nilo y entre ellos, se encontraban los palacios reales, y los de los nobles más encumbrados. Las casas, en general, eran amplias y bien distribuidas y entre todos los edificios destacaban dos grandes templos dedicados a Aton, ambos formados por amplios patios entre pilonos que permitieran el paso  del sol en todos los puntos.

La vida en Ajetaton era muy semejante a la de cualquier ciudad egipcia, su única diferencia, era que todas las mañanas, la pareja real formada por Ajenaton y Nefertiti, partía de palacio en un carro para ir a ofrecer culto al gran templo de Aton.

Tablillas de Amarna

Tablillas de Amarna

Ajenaton reinó durante diecisiete años, en cual prevaleció la paz , sin apenas campañas bélicas.  Sin embargo durante los últimos cinco años de su reinado todo se presenta ante los egiptólogos e historiadores como una incógnita.  De forma súbita desaparecieron todos los documentos de los archivos de Amarna, quedaron como única referencia los epígrafes, los relieves y las esculturas.

Lo único seguro es que , ante la decadencia física del monarca,  hubo de plantearse el problema de la sucesión. Puesto que la familia real carecía de hijos varones (tuvieron 6 hijas de las cuales sobrevivieron 3) la línea dinástica pasaba a ellas o en su defecto a los hijos varones que el faraón hubiese tenido con alguna esposa secundaria.

Siguiendo ese criterio, Ajenaton, sintiendose ya enfermo, pudo apoyarse en la compañía de Semenkhare, persona de la que se sabe poco y sobre la que se barajan múltiples teorías, tantas que hasta su sexo es motivo de discusión. Sea como fuere Semenkhare , comenzó a reinar conel nombre regio de Ankhetkheprura, junto a Ajenaton. Al poco tiempo, el monarca murió, a los 37 años de edad.

El reinado de Semenkhare fue breve, entre uno y tres años, y se desconoce casi todo lo ocurrido en él. Para aumentar más el “misticismo” surge una sombra escurridiza al final de su reinado  que parece tomar los nombres de Nefernefruaton Ankhetkheprupra, nombres adoptados anteriormente por Nefertiti y Semenkhare (si fueron distintas personas)

Tras la desaparición de estre personaje, se impuso de nuevo en la Corte un sector vinculado a la teología atoniana. Este grupo de magnates alzó al trono a un niño de 10 años, Tut-anj-Aton, precozmente casado con la princesa Ankhesenpaton.

En pocos años recobraron el poder los partidarios de las tradiciones, entre los que destacaban, el consejero Ay y el general Horemheb, curtido ya en sus primeras campañas contra los hititas.  Como consecuencia la corte abandonó Ajetaton y Tutanjaton modificó su nombre a Tutanjamon como símbolo de la vuelta a las antiguas tradiciones.

24
Ago

Inicios del Islám

   Escrito por: Etre Tags: ,

Un nuevo encuentro como el de los cartagineses y romanos aparece de nuevo en la península, aunque esta vez están capitaneados por godos y los generales del Islam, mas con alguna diferencia, aparte de las evidentes, como la temporal.

Aláh en árabe

Aláh en árabe

La principal diferencia es que, esta vez, los nativos peninsulares, en vez de luchar al lado de los africanos, que eran sus antiguos compañeros de armas, tras la fuerte romanización sufrida, no los reconocían como tales, sino, por el contrario, como enemigos. Tal fue el poder que ejercieron las ideas de una civilización sobre la masa de las poblaciones semi-bárbaras, que llegan a dividir por completo las simpatías vinculadas a una descendencia común.

Está comúnmente aceptado que ni el pensamiento del Profeta, ni su nueva religión, ni en la política de sus, al menos, primeros califas, existió la idea de guerrear para convertir y expandir el Islam. De hecho, las conversiones son consecuencias de las conquistas, y no eran raras las quejas de los vencedores ante la facilidad de conversión de los pueblos conquistados, ya que, entre otras cosas, quedaban exentos del impuesto religioso.

Si los judíos cuyos libros había aprovechado Mahoma, se resistían, no sucedió lo mismo con la cristiandad pagana de Egipto y Siria, ya que veían en el Corán muchos de sus dogmas, y no rechazaban aceptar el Libro Sagrado del Profeta.
Mezquita de Córdoba

Mezquita de Córdoba

Había dispuesto éste que los seguidores del “Libro Sagrado”, refiriéndose a judíos y cristianos egipcios y sirios, tuviesen libertad de culto mediante el pago de un impuesto. Esta autorización se extendió después a los seguidores del Zoroastro tras la conquista de la provincia de Baharín. Más tarde, Othomân concedió el mismo derecho a los nort-africanos. Con esto queda demostrado la tolerancia Islámica para con el resto de religiones, según avanzaban las conquistas.

Entonces,  ¿dónde surgió el fanatismo islámico? Pues pudieron ser los genios marroquí e hispano quienes dieron el tinte intolerante a esta religión.
La primera gran invasión histórica que tuvo la península fue la cartaginesa.Cartago mantenía continuas luchas con la República Romana por el control del Mediterráneo. Tras la pérdida de Sicilia y Cerdeña en la primera guerra púnica, Cartago vio en la península, no sólo una región con la que poder indemnizar a la República por las perdidas sufridas, sino el lugar donde solventar una gran dificultad común a todas las pequeñas naciones cuando su influencia se extiende por vastos territorios: la escasez de soldados.

Al parecer, la ocupación cartaginesa encontró buena acogida por parte de las poblaciones ibéricas, puesto que los historiadores no hablan de los combates y desgracias que suelen acompañar a las invasiones, aunque, sin duda alguna, algo de sangre se derramó.

La península proveyó a los ejércitos cartagineses con lo mejor y más numeroso de sus fuerzas: la infantería celtíbera, la caballería andaluza y los fundabularios baleares, que fueron el nervio de los ejércitos mercenarios a servicio de los cartagineses con los que Anníbal asoló Italia e incluso llegó a las puertas de la misma Roma.

Amén de soldados y recursos, los cargagineses obtuvieron una base de operaciones estratégica, ya que les abrió por el Oriente de los Pirineos, y a través de la Ligura, una rápida comunicación con Italia. Los africanos habían colocado guarniciones lybias en esa parte de la península, a la cual los romanos ya habían llegado cruzando las Galias, y mandando tropas íberas a ocupar fortalezas y presidios de la República en África, para evitar, así, posibles peligros.

Repúblicas Cartaginesa y Romana

Repúblicas Cartaginesa y Romana

Al encontrarse los cartagineses frente a las legiones romanas, la guerra que mantenían por mar y en África, iba a tener un nuevo campo de batalla. Ambos pueblos fronterizaban en el río Ebro: hacia el sur y el oeste, los cartagineses, y hacia el norte y el este, los romanos.

Por aquel entonces, los romanos no podían impedir la expansión africana por el este del Ebro, ya que ni contaban con recursos navales, ni la guerra, entonces recrudecida en las Galias, les permitía enviar ejércitos contra los de Almilcar, Asdrúbal y Anníbal, sucesivos conquistadores de la península para Cartago.

Durante el dominio cartaginés, la condición de las poblaciones peninsulares eran de lo más variopinta: mientras que las colonias púnicas y griegas de la costa, como Emporias, Saguntum (Sagunto), Cartagonova (Cartagéna), Malaca (Málaga) y Gades (Cádiz)  tenían una existencia mercantil y cosmopolita, las poblaciones interiores eran completamente distintas,  tenían la parte griega (o cartaginesa) de la ciudad bien defendida y separada de la parte “bárbara” por una muralla en la que, por las noches, era defendida por un tercio de la milicia urbana, defendiendo sobre todo, la única puerta por donde los íberos podían entrar, además, no les estaba permitido el acceso a la ciudad griega.

Para concluir, hay que señalar que algunos autores opinan que los cartagineses fueron los que comenzaron la gran obra de unidad nacional, ya que habían aproximado mediante caminos y comercio tribus enemigas entre sí, e incluso tribus que ni tan siquiera se conocían mutuamente.

21
Jun

La Ruta de la Seda

   Escrito por: akhesa Tags: ,

La ruta de la Seda

La ruta de la Seda

La Ruta de la seda  era una de las rutas comerciales que unió Asia  y Europa y que llegaba hasta España en el Siglo XV

La ruta inicial se creó para intercambiar productos valiosos por el preciado secreto Chino, la Seda, que tanto gustaba vestir a las damas Romanas. De esa manera se produjo una unión entre rutas  y dos imperios capaz de convertirse a lo largo del tiempo en uno de los caminos más importantes para el intercambio de productos entre Oriente y Occidente.

Así pues implicadas estaban ciudades antaño poderosas, como Damasco, Bagdad o Samarkanda, así como accidentes geográficos que pasaba de las alturas a 5000 m de altitud a las temibles y hermosas arenas de desiertos como el de Gobi ( “lugar sin agua”) o Taklamakán (“lugar donde entras pero no sales”).

En 139 aC China estaba sometida a constantes incursiones de pueblos del norte y el oeste a quienes aplacaban a través de generosos regalos como la Seda, joyas etc, que  ni la Gran Muralla, comenzada a construirse por el primer emperador, consigue detenerlos. Es por eso por lo que un emisario Zhang Qian, parte hacía el oeste en busca de aliados contra los pueblos acosadores.

Zhang Qian fracasa en su misión, sin embargo consigue proporcionar al emperador valiosos datos sobre regiones occidentales poco conocidas hasta entonces. Es así como se decide enviar nuevos emisarios para establecer relaciones comerciales entre las nuevas naciones occidentales y China, generandose la ruta de la Seda.

A través de los siglos, el “camino comercial” fue testigo de guerras y de pasos tan importantes como los de Marco Polo en su viaje a Oriente Medio, como de Alejandro Magno en su incursión a la India.

Como transporte de mercancías los comerciantes utilizaban animales, especialmente el camello y elefante.

No obstante descubrimientos recientes muestran la existencia de una Ruta Marina de la seda que  habría nacido 200 años  antes de la ruta terrestre.

Sin embargo la Ruta de la Seda no siempre era recorrida por comerciantes,  en ella se localizaba  un complejo cúmulo de culturas en todas y cada una de sus apreciaciones, no todos los caminos eran seguros y en ellos podrían encontrarse ladrones sedientos de aquellos “placeres” para ellos vedados .

La ruta nunca se recorría de forma completa, gracias a sus ramificaciones, existía un trueque entre comerciantes y países, siendo asi que una mercancía era entregada, ésta se vendía a otro y así se extendía completando un círculo simbólico donde uno no podía vivir sin el otro.

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