Archivo de la Categoría ‘Edad Media’

14
Jun

Generalidades de las Cruzadas

   Escrito por: Etre Tags: ,

Cuando pensamos en las cruzadas, nos pueden venir a la mente las más épicas historias caballerescas, con personajes llenos de valentía, honrados, fuertes e inteligentes. Pero nada está más lejos de la realidad, o al menos en parte, que esa idea.

Batalla

En este artículo, intentaré dar una idea general de los antecedentes comunes a todas las cruzadas e ideas generales, dejando para posteriores artículos un análisis más pormenorizado de algunas de las más importantes.

Inicialmente, las cruzadas fueron campañas militares con el fin de (re)conquistar territorios de peregrinación en Tierra Santa, aunque posteriormente, se refería con Cruzada, cualquier movimiento militar que contase con la bendición papal, y no sólo contra territorio musulmán, sino también contra paganos, judíos, herejes, como por ejemplo los cátaros o cristianos Ortodoxos. Las últimas guerras que se tildaron de cruzadas, y digo tildar, porque no están ampliamente aceptadas fueron la Guerra Civil Española, o la invasión de Malta a manos de Napoleón Bonaparte.

¿Por qué la Guerra Civil Española? No es mi intención entrar en la discusión de que si esta guerra fue o no una Cruzada, de hecho, sólo expondré una de las razones por las que algunas personas, a su entender, lo consideran y otra de las razones, por la que otras no consideran que fuese Cruzada: Bien es cierto, que la Guerra Civil Española comenzó puramente por motivos políticos, pero pronto tomó un tinte religioso, ya que algunos de los defensores de la República de ideología más extrema, quemaron iglesias y conventos y mataron a muchos clérigos. Por contra, parte de los republicanos también eran católicos, por ejemplo, el PNV. Si sumamos a ello la proximidad temporal que hay, hablando en términos históricos, por supuesto, hace que haya una falta de objetividad para tratar el tema.

Sin embargo, la Primera Cruzada no fue la primera guerra “santa”, puesto que unos años antes, ya durante el papado de Alejandro II, se predicaron guerras contra el mundo musulmán en dos ocasiones: La primera durante la guerra de conquista de sicilia a manos de los normandos, entre 1061 y 1091, y la segunda, durante la Reconquista Española, en la batalla de Barbastro, 1064, ofreciendo, en ambos casos la Indulgencia a cualquier cristiano que participase en alguna de las dos dos campañas.

Centrémonos ahora en los antecedentes de la primera Cruzada: Se predicó en el Concilio de Clermont, en 1095, por el Papa Urbano II, tras la toma de Jerusalem por los seyúlcidas casi 20 años antes y las peticiones de ayuda por parte del emperador bizantino Alejo I. Sin embargo, no fueron sólo razones religiosas por las que se emprendió la campaña, ya que pensaron que serviría para destensar las relaciones entre Roma y Constantinopla. Además, elevaría el prestigio papal ante los emperadores germánicos, y trasladaría las guerras de poderes que asolaban Europa a manos de los nobles cristianos, o al menos, temporalmente, a Tierra Santa, en una guerra “justa” y “santa”.

En total hubieron ocho cruzadas en Tierra Santa, en las que todas, exceptuando la primera, terminaron en derrota cristiana. Ya expondré más detalles sobre ellas en futuros artículos, pues el objetivo del actual, es tener una idea general de las Cruzadas.

Cruz de la Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta.

Otras dos Cruzadas contra el mundo musulmán fueron la cruzada iniciada en 1396 por Segismundo de Hungría, cuyo objetivo no era más que  asediar y tomar la ciudad griega de Nicópolis, que estaba bajo control otomano, pero terminó en una grabe derrota, pues sólo consiguieron consolidar la frontera del Imperio Otomano con el Reino de Hungría. La otra Cruzada fue la Reconquista Española, concretamente algunas campañas finales, más como método de recaudación usando por ejemplo las Bulas de la Santa Cruzada, que como petición de ayuda al resto de reinos cristianos.

También estuvieron las cruzadas bálticas, cuyo objetivo principal fueron los pueblos paganos al noreste de Europa, aunque también ocuparon parte de territorios cristianos Ortodoxos. Esta cruzada fue convocada por el papa Celestino III en 1193, y comandadas por la Orden Teutónica, la orden Livonia y los reyes de Suecia y Dinamarca.

Por último citaré la Cruzada contra los cátaros, iniciada por el papa Inocencio III con apoyo el rey de Francia, más por política que por religión, pues los cátaros eran cristianos que predicaban la caridad y la austeridad con el ejemplo, rechazando y denunciando el modo de vida lujoso que llevaba el clero tradicional.

Para terminar, y como conclusión, se puede observar un común denominador entre todas y tan variadas cruzadas: ya por encima de la religión, el fin de todas ellas, fue hacer más influyente la figura del Papa en concreto, y del clero en general, en los reinos cristianos durante el paso del tiempo.

14
Mar

Inicios de la pólvora en Europa

   Escrito por: Etre Tags: ,

Los primeros testimonios sobre el uso de la pólvora provienen de Oriente, donde ya era conocida, muy probablemente, a finales del I milenio de nuestra era, donde se empleaba fundamentalmente en fuegos artificiales, siendo muy escasa su implantación militar.

Bombarda española

Bombarda española

Seguramente fueron los árabes quienes, comprendiendo el poder eyector de la singular mezcla de carbón, salitre y azufre, los que desarrollaron y utilizaron las primeras bocas de fuego, nombre que se le daban a los primeros cañones.

Tómese azufre, nitro y carbón, que separados no hacen efecto alguno, pero que estando encerrados en una cosa hueca y tapada, hacen más ruido y resplandor que un trueno.

Roger Bacon.

Pese a que el término artillería hacía referencia, en un principio, a toda máquina empleada para atacar o asaltar una fortaleza, como por ejemplo, las catapultas, los arietes, las torres de asedio o los trebuquetes, tras la revolución de la pólvora se empleó únicamente a las armas de fuego de gran calibre, como por ejemplo los cañones, las bombardas o los obuses.

Es también objeto de controversia el fijar la primera vez que se usó esta nueva artillería en Europa, entre otras razones, por la convivencia de las dos artillerías durante un largo periodo de tiempo, sumado a la falta de detalles de los documentos que han llegado hasta nuestros días. Sin embargo, sabemos fehacientemente, que artillería a base de pólvora queda definitivamente difundida por toda Europa a finales del sigo XIV.

Hay varias referencias al uso de armas de fuego durante la Reconquista de Hispania. Las crónicas señalan, por ejemplo, que Alfonso I de Aragón utilizó artillería en la toma de Saraqusta en 1118, mientras que los castellanos la sufrieron durante el sitio de Niebla en 1157.

Fuera como fuere y fuera cuando fuere, lo cierto es que la introducción de la pólvora supuso una revolución militar en toda Europa, adaptando tácticas al nuevo armamento. Por ejemplo, las fortificaciones evolucionaron en paralelo al incremento de la potencia de fuego de la artillería de pólvora, de forma que los ingenieros y arquitectos trazaron múros cada vez más anchos y algo más bajos e incrustaron las defensas en el terrero para disminuir el perfil expuesto.

Mortero del siglo XVIII

Mortero del siglo XVIII

Pese a ello, la artillería, tardó mucho tiempo en ser realmente efectiva, puesto que subsistían grandes inconvenientes a la hora de usarla. Algunos textos de los que han llegado hasta nuestros días, nos dicen que las armas de fuego causaban más terror en sus sirvientes que daños a los enemigos. Además, acostumbrarse a los ruidos del disparo no era tarea fácil, amén de los frecuentes accidentes en la manipulación, tanto de la pólvora, como de los primitivos cañones. A tal punto llegaba, que no era difícil identificar a un artillero por su sordera y por sus amputaciones.

Además, debido la construcción artesanal de los cañones y balas, y la falta de uniformidad den la mezcla de la pólvora, sumados a las dificultades para calcular el ángulo óptimo para el tiro, menguaban la precisión y la eficacia de estas armas, que, en los primeros tiempos, dejaron mucho que desear.

Pero no todo fueron desventajas, pues la mera presencia de un cañón era suficiente para infundir pavor en el enemigo, además aumentar la confianza de los soldados que veían a su señor protegido por estas piezas. Además, la nobleza discrepante con la realeza, dejó de ver en sus castillos y fortalezas medievales un centro de oposición, puesto que no estaban adaptadas para resistir el envite de la artillería.

Por último, y para concluir, decir que no fue hasta el XVIII, cuando, con la evolución de los armazones, le dio a la artillería la agilidad necesaria para seguir el ritmo de las operaciones militares, puesto que hasta ese momento, prácticamente sólo se usaba en campañas de asedio por su gran peso y poca maniobrabilidad.

Puerta de Alfonso VI (Toledo)

Puerta de Alfonso VI (Toledo)

Desde que fue conquistada por los árabes, Tulaytulah, gozaba de cierta independencia, y nunca terminó de ser sometida, puesto que eran muy habituales los alzamientos de los muladíes contra el Emirato de Córdoba.

Uno de esos alzamientos se produjo durante el reinado de Al-Hakam I, en el 797 (180 o 181 de la Hégira) y cansado de que esta ciudad se declarase en rebeldía, trabó un plan con Armús ibn Yusuf, muladí oscense, para dar un escarmiento a los habitantes de esa plaza.

Hizo gobernador de la ciudad a Armús, y cuando se ganó la confianza de los muladíes de la ciudad, los invitó a un banquete en el palacio del gobernador. A las puertas de la residencia apostó a unos verdugos que, a medida que iban llegando los pequeños grupos de invitados, los ejecutaban y arrojaban después sus cuerpos en una fosa. Distintas fuentes hablan de entre 400 víctimas las más optimistas y más de 800 las más pesimistas.

Después de esta jornada, los toledanos no se volvieron a alzar contra Córdoba hasta después de la muerte de Al-Hakam I.

10
Oct

Orígenes de la cultura Angkor

   Escrito por: akhesa Tags:

Entre los siglos IX y XIII, Indochina fue testigo del surgimiento de uno de los imperios más poderosos de su historia, el de los Khmer.

De esta grandiosa etapa, quedan como testimonio y testigos los magníficos edificios arquitectónicos esparcidos por la actual Camboya, Tailandia, Laos, Vietnam.

Influidos por la India, los Khmer supieron elaborar e incluir en su cultura ancestral las tradiciones budistas e hindúes haciendo de su reinado e imperio único.

Angkor Borei

Angkor Borei

La reconstrucción de la historia del imperio Khmer se basa en las inscripciones, los bajorelieves, las crónicas dinásticas chinas y un valioso manuscrito “Recuerdos sobre las costumbres de Camboya”, redactado por el diplomático chino Tcheu Ta-Kuan que vivió en Angkor desde Agosto de 1296 dC hasta Julio de 1297 dC, donde describe el que fue el último período de esplendor del reino Khmer.

REINO FUNAN.

La presencia humana en Camboya se remonta a muy lejos en el tiempo, pero las primeras huellas de civilización aparecen en el tercer milenio aC, en la que ya se había desarrollado una cultura neolítica, caracterizada por la producción lítica.

Cabeza Angkor Borei

Cabeza Angkor Borei

La civilización megalítica inició un culto por las piedras que fue desarrollándose a lo largo de los siglos gracias a las influencias externas hasta que asumió una gran importancia en la historia Khmer.Seguramente estos monumentos funerarios eran construídos para honrar al difunto transfiriendo el carisma y la energía a su sucesor, podría ser como una vía de acceso entre el Cielo y la Tierra.

Las piedras que apuntaban a lo alto eran el emblema de una presencia sobrenatural que controlaba y fertilizaba el suelo, así como delimitara el terreno.

El culto de los antepasados y el de los poderes ctónicos se fundía en el menhir.

Durante los primeros siglos los Khmer vivían de la caza, pesca y cultivo de arroz, así como la cría de animales y su domesticación.

El primer gran reino se desarrolló al principio de la era cristiana a lo largo del golfo de Siam.

Las noticias sobre el surgimiento de éste proceden de los relatos chinos de “la historia de los Chin” y “la historia de los Liang”, quienes les dieron el nombre de Funan que en Khmer “bnam” significa: Montaña.

Parece que la población del reino Funan estaba dividida en dos razas: La paleoindonesia y la mon-khmer.

Estatua Angkor Borei

Estatua Angkor Borei

Su actividad principal consistía en la agricultura y comercio, éste último beneficiándose de las relaciones e influencias venidas de la India.

Estas influencias fueron fundamentales para la civilización Khmer que supo importar experiencias tanto prácticas como culturales.

Existen versiones que hablan de una expansión india al sudeste asiático que explican esa influencia, siendo los Brahmanes, la casta sacerdotal, los mensajeros de la cultura hindú.

Considerados poseedores de  ciencias sagradas y profanas, fueron invitados a la corte de distintos soberanos locales deseosos de consolidad y expandir su poder.

El complejo ceremonial parecía ser las escusa más eficaz para transformar una nueva posesión territorial en un mandato divino.

Fue esta civilización hindú que se fusionó con la local, la que hizo del culto a la montaña “sacrosanto”, sacrilizando al Himalaya como sede del dios Shiva.

La difusión del culto a Shiva en el área Khmer y la concepción del Chakravartin (soberano universal) prepararon la divinización del monarca que se extendió durante algunos siglos.

Existen crónicas chinas que relatan el nacimiento de Funan así como sus primeras dinastías.

Cuentan como un devoto Hunt’en tuvo un sueño y como gracias a él embarca a Funan donde se casa con la hija de un soberano local, Liu-yeh.

Otra historia paralela, habla de los mismo personajes (Soma y Kaundinya) promulgando un origen común entre ambas historias.

Así pues, Soma y Kaundinya tuvieron un hijo quien inició la primera dinastía Funan de los Kaniduya.

La capital del reino era Vyadyapura, si bien el puerto principal Oc-èu, era el gran centro comercial, que mantenía incluso relaciones con Roma y según descubrimientos, Grecia.

Estatua Museo Nacional Phnom Penh

Estatua Museo Nacional Phnom Penh

Bastones y fosos rodeaban la ciudad, atravesada por canales en cuyas orillas se elevaban los palafitos (viviendas apoyadas en pilares o estacas, construídas sobre aguas calmadas).

En el 514, Rudravarmán, subió al trono y escogió Angkor Borei como capital del reino. Éste nombró médicos de la corte a dos hermanos procedentes de una familia Brahman que proporcionó durante cuatro generaciones ministros a la corte real.

Es evidente, a partir de este momento, que la hermandad entre los soberanos y unas estirpes determinadas de brahmanes llegaron a tener un papel clave en la historia del imperio Khmer.

Los árabes tenían distintas razones para cruzar el Estrecho de Gibraltar, por ejemplo el encanto y las riquezas disponibles en esas tierras tan próximas, además, no hay que olvidar la sed de conquistas que ponen las victorias entre los seguidores de Aláh.

Witiza, regente del trono toledano, fue asesinado por el usurpador al trono Ruderico. Los partidarios del rey depuesto, no dudaron en pedir auxilio a los ejércitos árabes, ni alistarse en los ejércitos de aquellos esperando que les diesen el trono para los hijos de Witiza a cambio de una razzia más o menos grande. Amén de este detalle político hay que añadirle causas de orden social, corrupción…

En el año 710 hubo una primera tentativa para iniciar la conquista Hispánica a modo de exploración del terreno. Hay una historia, quizás con algo o bastante de leyenda, la cual da pie a la llegada árabe a territorio peninsular. Es la historia del Conde D. Julián, gobernador de Septum (Ceuta).

Hispania Visigótica sobre el 700

Hispania Visigótica sobre el 700

Cuenta la historia que el Conde abrió a los musulmanes las puertas de la ciudad proporcionándoles un enclave seguro para facilitar el paso por el Estrecho. Septum, por aquellos tiempos, era un presidio bizantino, que, aislado de los cristianos de oriente, estrechó lazos con la corte toledana, llegando al punto de enviar el Conde a su hija para que se educase en la ciudad imperial. Un día, el rey Rodrigo (o Ruderico), la vió y se enamoró de ella, y ante la negativa de Florinda, la violó.

De la venganza de este hecho, procede la invasión, ya que el conde invitó a Muza, gobernador y general de los Omeyas, a venir a Hispania. Tras consultar con el Califa, éste se puso a explorar el terreno peninsular, ordenando así Muza, la expedición del 710 al mando de su lugarteniente Tarif con unos cuantos centenares de hombres a su servicio. La expedición tomó tierra en Algeciras, la saquearon, y después regresaron al África.

Al año siguiente, mandó a otro capitán: Tarik-ibu-Ziyâd, mando de 7.000 berberiscos, y entre los cuales iba el Conde D. Julián. Poco después recibieron un refuerzo de más de 5.000 efectivos. Los 12.000 invasores presentaron batalla contra el ejército del rey Rodrigo, en la conocida batalla de Guadalete donde la suerte se declinó por el lado invasor.

En la batalla cayó Rodrigo, y los hermanos e hijos de Witiza no dudaron en pasarse al otro bando ante la esperanza de que estos le dejasen el trono.

A la batalla le sigue la conquista de toda la Península, si así puede llamarse a las marchas de los ejércitos de Tarik y Muza, al no encontrarse con ninguna resistencia apreciable.

24
Ago

Inicios del Islám

   Escrito por: Etre Tags: ,

Un nuevo encuentro como el de los cartagineses y romanos aparece de nuevo en la península, aunque esta vez están capitaneados por godos y los generales del Islam, mas con alguna diferencia, aparte de las evidentes, como la temporal.

Aláh en árabe

Aláh en árabe

La principal diferencia es que, esta vez, los nativos peninsulares, en vez de luchar al lado de los africanos, que eran sus antiguos compañeros de armas, tras la fuerte romanización sufrida, no los reconocían como tales, sino, por el contrario, como enemigos. Tal fue el poder que ejercieron las ideas de una civilización sobre la masa de las poblaciones semi-bárbaras, que llegan a dividir por completo las simpatías vinculadas a una descendencia común.

Está comúnmente aceptado que ni el pensamiento del Profeta, ni su nueva religión, ni en la política de sus, al menos, primeros califas, existió la idea de guerrear para convertir y expandir el Islam. De hecho, las conversiones son consecuencias de las conquistas, y no eran raras las quejas de los vencedores ante la facilidad de conversión de los pueblos conquistados, ya que, entre otras cosas, quedaban exentos del impuesto religioso.

Si los judíos cuyos libros había aprovechado Mahoma, se resistían, no sucedió lo mismo con la cristiandad pagana de Egipto y Siria, ya que veían en el Corán muchos de sus dogmas, y no rechazaban aceptar el Libro Sagrado del Profeta.
Mezquita de Córdoba

Mezquita de Córdoba

Había dispuesto éste que los seguidores del “Libro Sagrado”, refiriéndose a judíos y cristianos egipcios y sirios, tuviesen libertad de culto mediante el pago de un impuesto. Esta autorización se extendió después a los seguidores del Zoroastro tras la conquista de la provincia de Baharín. Más tarde, Othomân concedió el mismo derecho a los nort-africanos. Con esto queda demostrado la tolerancia Islámica para con el resto de religiones, según avanzaban las conquistas.

Entonces,  ¿dónde surgió el fanatismo islámico? Pues pudieron ser los genios marroquí e hispano quienes dieron el tinte intolerante a esta religión.
Alfonso VII había obsequiado, a la Orden del Temple, Calatrava, una fortaleza avanzada en el camino hacia Al-Andalus, aunque en 1158, los monjes templarios la abandonaron declarándose incapaces de defenderla y se la devolvieron al heredero de Alfonso, Sancho III. Ante esta situación, Sancho, estaba dispuesto a ceder la fortaleza a quien prometiese defenderla, y mantenerla. Un grupo de monjes cistercienses se comprometió a ello, siendo éste el origen de la Orden Militar de Calatrava, en el año 1164.
A pesar de esa perdida, los Templarios mantuvieron su prestigio en Castilla, pudiendo ser demostrado, por ejemplo con la Orden de Santiago, que se instituyó a imitación que la del Temple.

Colaboraron con Alfonso VII en la toma de Cuenca, en el año 1176, y en 1212 tuvieron una destacada actuación en la batalla de las Navas de Tolosa, en la cual, cayó el maestre provincial, Gómez Ramírez, que fue uno de los probable inspiradores de la estrategia castellana de aquel día.

A partir de 1216, la orden intensificó sus acciones militares en el sur, en apoyo a las incursiones leonesas. Por éste motivo, el maestre Pedro Alviti contrajo deudas de las que fue defendido por el papa Honorio III cuando el Gran Maestre pidió cuentas, alegando que había obtenido parejas ganancias militares.

Tras la disolución de la Orden del Temple, y del concilio de Salamanca en 1310, que declaró inocentes a los templarios de Castilla, León y Portugal, muchos de los templarios, deseosos de continuar con su vocación, se integraron en las ordenes militares de Montesa y Calatrava. Los de Portugal fundaron una nueva orden bajo la advocación del primer nombre de la orden del Temple: los Caballeros de Cristo.

Ayer mencionamos el Santo Grial, pero, ¿qué es el Santo Grial? ¿Cuál es su origen? A estas preguntas son a las que intentaré dar respuesta el día de hoy.

La leyenda del Grial es un compendio de mitos y creencias paganas, entendiéndose como pagano extraño al Cristianismo, heredadas de la antigüedad. También sabemos, que el Grial adopta diversas formas, entre ellas: bandeja, piedra, copa, caldero, mesa o incluso piedras preciosas.

Posiblemente la primera representación del Grial fuese herencia de los culos matriarcales, en los que se representaba la bóveda celeste como un cuenco invertido, que viene a ser la matriz de la creación, aquello que contiene y preserva. Por ello aparece en una gran multitud de ritos y mitos antiguos, que incluso algunos fueron adoptados en creencias cristianas.

En la mitología celta, es un caldero en el que se renace, o que alimenta de forma inagotable a los guerreros, al igual que el cuerno de la abundancia de otras mitologías. Los griegos adoraban la piedra de Crono, al que los romanos llamaban Saturno, en el monte sagrado de Helicón, y los musulmanes adoran otra en la Kaaba de la Meca. En los cultos dionisiacos, se bebía de un vaso sagrado, al igual que en la misteriosa Eleusis. Otros opinan que es una esmeralda de extraordinario tamaño procedente del cielo, que quizá perteneciese a Lucifer antes de su caída. También podría ser el tercer ojo que en la tradición oriental es el que concentra la sabiduría, el conocimiento iniciático y la perfección. Pero en todos hay algo común: es un nexo con lo divino, el conocimiento, y la ascensión a una esfera superior en el que se comprende la creación, y a Dios, en el que el ser humano alcanza su perfección y plenitud espiritual.

El sentido de los mitos griálicos cristianos es un campo de especulación hoy día. Para algunos es un reflejo de un antiguo ritual pagano de culto a la fecundidad: El Rey Pescador sería una especie de Adonis cuya herida acarrea la esterilidad de la tierra. El Grial y la lanza que le precede igualmente son, también, culto a la fecundidad. De todas formas, lo más probable es que no hubiese una intención detrás de las leyendas del Grial, se formaron a partir de las tradiciones irlandesas y galas ayudadas con las influencias orientales.

16
Mar

Montségur y los cátaros

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Durante muchos años, los cátaros que huían de la Inquisición se refugiaron en algunas fortalezas de la zona de Languedoc, al sur de Francia.

De entre todas ellas se hizo especialmente famosa la plaza fuerte de Montségur, que estaba construida sobre una escarpada montaña de casi 1300 metros de altura. Era una posición aparentemente inexpugnable, ya que estaba rodeada de precipicios inaccesibles dados su altura e inclinación.

El castillo había sido reconstruido en seis años, desde 1205, por Raimundo de Blasco, y otros prohombres cátaros, y, desde ese momento se convirtió en un centro espiritual cátaro y, en tiempos de guerra, base militar desde la que partieron acciones muy sonadas, como por ejemplo la del comando que asesinó a los inquisidores de Tolosa en mayo de 1242. Este hecho fue el que terminó con la paciencia de la Iglesia.

En marzo de 1243, Huges de Arcis, senescal de Carcasona, recibió el encargo de acabar con “la cabeza del dragón”. Una numerosa fuerza, cifrada en unos 10.000 hombres, se concentró en torno a a Montségur y estableció sus campamentos a los pies de la montaña.

En principio, los atacantes optaron por un asedio, ya que tomar la fortaleza al asalto era una tarea ardua y difícil dadas las grandes pendientes de la montaña. Además, el asedio tampoco era fácil, ya que los defensores aprovechaban lo escarpado de la montaña para obtener nuevos víveres y efectivos, y por ello, los cruzados decidieron pasar al ataque, a la vez que reforzaban el cerco para cerrar las vías de abastecimiento.

Con la ayuda de un grupo de escaladores vascos, y por supuesto, con mucho esfuerzo. consiguieron armar un trebuquete, comúnmente conocido como lanza-piedras. Acto seguido empezaron a bombardear el interior de la fortaleza, que estaba poblada de barracones dado lo exiguo del recinto.

La rendición, por tanto, era inevitable. Unos días antes de que se produjese, Pierre Roger de Mirepoix y un grupo de dignatarios cátaros abandonaron el lugar y se arriesgaron a atravesar las líneas enemigas para poner a salvo el tesoro cátaro, que para unos eran una gran cantidad de monedas y piedras preciosas, y para otros se trataba del Sant Grial, el Santo Grial.

Los términos de la rendición fueron: Los sitiados entregaban el castillo al rey de Francia y a cambio eran perdonados con leves penitencias. En cuanto a los herejes, también podían beneficiarse del indulto si abjuraban de su error en público. Una vez cumplido el plazo, el senescal del rey ocupó la fortaleza. Doscientos quince cátaros, de ambos sexos, se negaron a abandonar su religión y fueron quemados en el llano que desde entonces se conoce como el Campo de los Quemados.

La perdida de Montségur no significó la cancelación de la herejía cátara, ya que aún quedaron comunidades esparcidas por toda Francia, que, incluso poseían castillos y cuevas fortificadas, aunque otros habían emigrado a España. Sin embargo, ante la gran presión de la Iglesia, y el miedo que tenían a ser descubiertos y aniquilados, fue la razón por la que el movimiento fue languideciendo hasta extinguirse a finales del siglo.

15
Mar

Hallada una vampiresa veneciana

   Escrito por: Etre Tags: ,

Hace sólo unos días, en una excavación cerca de la ciudad italiana de Venecia, unos arqueólogos han encontrado los restos de una mujer que tenía un ladrillo en la boca. La explicación a este hecho es que lo hicieron para evitar que esta mujer se alimentara de las víctimas de las plagas que tuvieron en esa ciudad en el siglo XVI.

La teoría es la siguiente: Los sepultureros que reabrían las fosas encontraban cuerpos hinchados por gases, con la cabellera y las uñas más largas, y, a veces, con sangre que fluía de la boca, cosa que les hacían creer, en esa época, que seguían vivos. Además, las mortajas, que eran paños que se usaban para cubrir las caras de los muertos, aparecían descompuestas a causa de las bacterias de la zona bucal, así que también se les denominaba “comedores de mortajas”.

Los textos medievales nos cuentan que creían que los no muertos transmitían la pestilencia al chupar la vida que quedaba en algunos cadáveres, hasta que conseguían la suficiente fuerza para ir a las calles. También creían que para matar a un vampiro había que retirarle su mortaja y colocarle algo incomestible, de ahí la piedra en la boca de este esqueleto.

Es la primera vez que la arqueología ha conseguido reconstruir el ritual de exorcismo de un vampiro (…) Esto contribuye (…) a verificar cómo nació el mito de los vampiros.

Borrini a Reuters

Los restos de esta veneciana fueron desenterrados de una fosa común de la plaga que tuvieron en 1576, en un lugar a 3km al noreste de Venecia, en la que había un emplazamiento sanitario para los enfermos de la plaga.

Antes de hablar de vampiros propiamente, hay que definir qué es el vampirismo, y no me refiero al vampiro “chupa sangre” o no-muerto, que se transforma en murciélago o que muere si le da la luz del sol, sino a los vampiros humanos que están sedientos de sangre acompañando muchas veces de ansias maniático-sexuales tales como la necrofilia o la necrofagia, que han causado cientos de víctimas a lo largo de la Historia.
Hoy hablaremos de Gilles de Rais (o de Retz según otros autores) que fué mariscal de Francia y que asesino a más de setecientos jóvenes. Fué uno de los peores vampiros conocidos, y seguramente el más execrado por la humanidad.

Gilles de Laval nació en 1404 en el castillo de Camptocé (Bretaña), posteriormente coronado como barón de Rais (actualmente Pays de Retz). A los nueve años, el padre de Gilles fué llevado a su casa herido de muerte tras una jornada de caza con otros nobles. Gilles vio como su padre agonizaba y se desangraba mientras sus vísceras estaban esparcidas por el lecho. A los dieciséis años de edad Guilles se casó con Catalina de Thouars.

Blasón de Gilles de Rais

A los veinte años de edad entró en el ejército francés como primer teniente, al lado de Juana de Arco, plaza concedida a Gilles por el rey Carlos VII, también conocido como el Delfín. Antes de estas fechas jamás había presentado ninguna anormalidad sexual, y por otra parte, según algunos testimonios, jamás mostró hacia Juana de Arco ninguna inclinación sexual, aunque tal vez sea comprensible, pues según algunos compañeros de armas de Juana de Arco, en el proceso abierto contra Gilles, declararon que la Doncella de atractivo.

No obstante, cuando prendieron a Juana, Gilles cambió de carácter: se enfureció como un demente, y peor aún cuando, tras un intento de rescatarla, Juana pereció en la hoguera. Más adelante, se separó de su esposa, y según se dice, no mantuvo contactos sexuales con otras mujeres. Fué entonces cuando emprendió su vampirismo.

Al regresar a su castillo, Gilles organizó fiestas y torneos que tuvieron cada vez un carácter más sangriento. De hecho, las primeras terminaron transformando en orgías y bacanales. Entre todos los festejos que celebraba, estuvo a punto de quedarse en la ruina, y se vio obligado a vender sus bienes.

En estas circunstancias, el Delfín prohibió a todos sus súbditos que adquiriesen las propiedades de Gilles para salvarle de la ruina. Otro suceso fundamental fué que llegó a La Vendeé (región francesa donde estaba Gilles) un joven italiano, Francesco Prelati, que tenía fama de “demoníaco”.

Ante la escasez de dinero, y el acoso de los acreedores pese a la prohibición del Delfín, Francesco le habló de la alquimia, transformar el plomo y el hierro en oro y plata, y para conseguirlo hacía falta algo esencial: sangre de niños.

Gilles no tardó en dar órdenes a sus esbirros, los cuales se dedicaron a la caza de niños de seis a doce años, pero, antes de usar su sangre en la alquimia, tanto Gilles como Pelatri, y tantos otros abusaban sexualmente de ellos.

Durante el juicio por sus crímenes, Gilles confesó sus culpas y relatando con cuantiosos (y horrorosos) detalles, tanto que algunas personas se desmayaron, y los jueces ordenaron que se tapar el crucifijo del tribunal, según parte de la leyenda.

En 1440 fué ejecutado junto a dos de sus secuaces, aunque, su nombre, perduró en el recuerdo de los habitantes durante varios siglos, tanto, que decían que en las frías noches de invierno, el vampiro de Guilles solía abandonar su tumba para alimentarse con la sangre de los animales y de personas jóvenes que, a su vez, se transformaban en vampiros como él.

A continuación pondré algunos fragmentos de la declaración del jucio de Gilles, que están en la wikipedia pese a que a mi parecer sea demasiado literario por así decirlo. Aún así (si no fuesen reales) no tienen desperdicio:

Confieso que maté a esos niños y niñas de distintas maneras y haciendo uso de diferentes métodos de tortura: a algunos les separé la cabeza del cuerpo, utilizando dagas y cuchillos; con otros usé palos y otros instrumentos de azote, dándoles en la cabeza golpes violentos; a otros los até con cuerdas y sogas y los colgué de puertas y vigas hasta que se ahogaron. Confieso que experimenté placer en herirlos y matarlos así. Gozaba en destruir la inocencia y en profanar la virginidad. Sentía un gran deleite al estrangular a niños de corta edad incluso cuando esos niños descubrían los primeros placeres y dolores de su carne inocente.

Me gustaba ver correr la sangre, me proporcionaba un gran placer. Recuerdo que desde mi infancia los más grandes placeres me parecían terribles. Es decir, el Apocalipsis era lo único que me interesaba. Creí en el infierno antes de poder creer en el cielo. Uno se cansa y aburre de lo ordinario. Empecé matando porque estaba aburrido y continué haciéndolo porque me gustaba desahogar mis energías. En el campo de batalla el hombre nunca desobedece y la tierra toda empapada de sangre es como un inmenso altar en el cual todo lo que tiene vida se inmola interminablemente, hasta la misma muerte de la muerte en sí. La muerte se convirtió en mi divinidad, mi sagrada y absoluta belleza. He estado viviendo con la muerte desde que me di cuenta de que podía respirar. Mi juego por excelencia es imaginarme muerto y roido por los gusanos.


Bien es sabido que ésta orden acaparó una gran fortuna: Tierras, castillos, tesoros y una gran flota naval, rival de la veneciana y la musulmana de aquella época. Pero… ¿qué pasó con dicha flota tras la disgregación de la orden?

El destino de la flota es un misterio. Las teorías más fantasiosas llegan a hacerlas viajar a América a pesar de las dificultades técnicas, aunque sus barcos estaban preparados para resistir grandes tormentas y su sistema de navegación, mediante compases de imanes y mapas astrológicos eran muy avanzado en esa época.

Una teoría más factible asegura que la flota se dirigió costeando Inglaterra e Irlanda hasta Escocia, donde reinaba Robert Bruce, que estaba excomulgado por el Papa Clemente. Reino en el que, evidentemente, el rey no tendría muchos reparos en no cumplir las bulas papales… y que se hallaba inmerso en una lucha con Inglaterra, razón por la cual Roberto Bruce debería haber acogido con los brazos abiertos a los caballeros templarios, que eran expertos guerreros.

Otra teoría es que fueron a Portugal y allí conservaron una organización cohesionada y simplemente cambiaron su nombre por el de Caballeros de Cristo, contando con el apoyo Real, con la cual a la Iglesia Romana no le quedo otro remedio que hacer la vista gorda. El propio Rey Alfonso IV seria nombrado Gran Maestre de la Orden y mas adelante el infante Enrique.

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