Posts con el Tag ‘Grecia’

10
oct

Orfeo

   Escrito por: Etre    in Edad Antigua

Orfeo es, quizás, uno de los personajes de la mitología griega sobre el que más se ha escrito, pues, entre otras cosas, se le atribuía el inicio de las enseñanzas médicas, de la escritura y de la poesía. Además era augur, es decir, que practicaba la adivinación, y era astrólogo.

Cítara griega.

Como suele pasar en la mitología, se le atribuía distintas ascendencias, aunque en este caso, sólo materna, pues todas las fuentes coinciden en que su padre era Eargo, rey de Tracia. En cuanto a su madre, lo más corriente es hacerlo hijo de Calíope, musa de la poesía lírica y de la elocuencia, aunque también se le relaciona con Polimnia, otra de las musas, inventora, según la mitología de la lira y de la agricultura.

Es el cantante y poeta por excelencia, toca la lira y la cítara. Se le considera el creador de este último instrumento, y, en el peor de los casos, se le atribuye la idea de aumentar el número de cuerdas de siete a nueve, en honor a las musas. También se decía que su cantar era tan dulce que los animales salvajes le seguían, y que las plantas y las rocas se inclinaban ante él.

Fue miembro de la expedición de los  Argonautas, aunque al ser más débil que el resto de héroes que la integraba, no remaba. Su cargo en la embarcación era el de jefes de maniobras, es decir, marcaba el ritmo de los remos. En una ocasión, en mitad de una tempestad, consigue calmar a los  Argonautas y a los elementos con sus cantos. En otra ocasión, cuando la expedición se encontró con las sirenas, entonó una canción con acentos aún más dulces que los de estas magas, aunque en el poema “ Argonautas órficas” se le atribuyen otras hazañas, como, por ejemplo, el uso de la magia.

Orfeo estaba casado con Eurídice, considerada o bien como dríade (ninfa de los bosques) o como auloníade, ninfa de los valles y de los pastos. La versión más extendida de este mito cuenta que Eurídice murió por la picadura de una serpiente mientras huía de Aristeo, que intentó violarla. La otra versión expone que murió también por la picadura de una serpiente, pero en esta ocasión mientras paseaba con el propio Orfeo.

Éste, inconsolable tras la muerte de su esposa, descendió al inframundo en su busca. Haciendo uso una vez más de sus dones, consiguió encantar a los monstruos guardianes del Tártaro y conmover a las deidades reinantes en el lugar. Hades y Perséfone acceden a restituir a Eurídice, aunque le imponen una condición: Orfeo no podía volverse a mirar a su esposa hasta haber salido de su reino, y éste acepta. Sin embargo, casi llegando ya a la superficie, le asalta una terrible duda: ¿se estarían burlando de él? ¿Realmente era Eurídice quién le seguía? Y ante la angustia, se volvió, viéndola desvanecerse y morir por segunda vez. Intentó recuperarla nuevamente, pero Caronte, el barquero, le impide el acceso al inframundo, y desconsolado, vuelve al mundo mortal.

Nicolas Poussin - Paisaje con Orfeo y Eurídice (1650-53)

La muerte de Orfeo también es origen de una multitud de leyendas, siendo la causa más común el asesinato a manos de las mujeres Tracias, aunque las razones pueden divergir. Una de las razones es por envidia a la fidelidad que Orfeo mostraba a la memoria de su amada, y éstas lo interpretaban como un insulto. También se decía que Orfeo no quería comerciar con las mujeres y se rodeaba de muchachos, llegando incluso a afirmar que inició la pederastia en el mundo. Otra de las grandes vertientes cuenta que al regreso del inframundo, había instituido unos misterios basados en su vivencia por el Tártaro, pero había prohibido que las mujeres fuesen admitidas. Los hombres se reunían con él en una casa en la que entraban tras dejar sus armas en la puerta, y una noche, las mujeres cogieron las armas y asesinaron tanto a Orfeo como a sus seguidores. Otra explicación cuenta que Afrodita, en venganza por el juicio que dictaminó Calíope en la disputa de Adonis entre ésta y Perséfone, inspiró el asesinato de Orfeo haciendo que todas las mujeres tracias tuviesen una violenta pasión por éste, y, al no ceder las unas con las otras, terminaron desmembrándolo. Como última leyenda, se cuenta que fue el propio Zeus quien le asesinó lanzándole uno de sus rayos, irritado por las revelaciones hechas por Orfeo a sus iniciados.

Pero aquí aún no ha acabado la historia, puesto que también hay varias leyendas sobre la sepultura del gran poeta: la primera que os contaré relata que tras el asesinato a manos de las mujeres tracias, éstas arrojaron los restos al río, que los arrastró hasta el mar, llegando la cabeza y la lira a la isla de Lesbos, cuyos habitantes rindieron honores fúnebres al cadáver. Se decía que de su tumba, a veces se escuchaba el sonar de la lira y por ello Lesbos fue la tierra por excelencia de la poesía lírica.

Por otro lado, también se contaba que se había declarado una peste en Tracia, y tras consultar con el Oráculo, éste respondió que era un castigo por la muerte del poeta, y que, para poner fin al castigo, debían de encontrar la cabeza y rendirle honores fúnebres. Tras una larga búsqueda, unos pescadores la encontraron a la desembocadura del río Meles, cantando y aún sangrante.

También se cuenta que la tumba estaba en Leibreta, donde un oráculo de Dionisio vaticinó que si las cenizas de Orfeo veían la luz alguna vez, un cerdo asolaría la ciudad. Los habitantes se burlaron de la predicción, pero, un día de verano, un pastor se quedó dormido sobre la tumba del poeta, y, en su sueño, poseído por Orfeo, empezó a cantar con una voz tan dulce los himnos órficos que, al oírla, los labradores y pastores desatendieron su labor y fueron en masa a la sepultura, en tal cantidad, que las columnas del monumento quebraron por el peso, cayendo sobre el sarcófago que contenía las cenizas del héroe. En la noche siguiente, hubo una gran tempestad que hizo crecer las aguas del río que bañaba la ciudad, el Sys, que en griego significa precisamente cerdo, y durante la inundación se destruyeron los principales monumentos de la ciudad, cumpliéndose así la profecía del oráculo.

Triángulo Estival formado por Vega, Deneb y Altair.

Sea como fuere la muerte y su lugar de enterramiento, tras su defunción, su lira fue transportada al cielo convertida en la constelación de nombre homónimo, y el alma del poeta pasó a los Campos Elíseos, donde vestida con blancos ropajes, sigue cantando a los bienaventurados.

Como curiosidad, esta constelación posee una de las estrellas más brillantes, Vega, que es la quinta estrella más brillante del firmamento, y la segunda del hemisferio norte de nuestro planeta. Forma junto a Altair, que es la estrella más brillante de la constelación del Águila, es decir, su estrella alfa, y Deneb, la alfa de la constelación del Cisne, el Triángulo Estival o del Verano.

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10
ago

Hefesto.

   Escrito por: Etre    in Edad Antigua

Hefesto, en la mitología griega, es el dios del fuego, hijo de Zeus y Hera, aunque hay otras variantes del árbol genealógico. La tradición hesiódica cuenta que es hijo únicamente de Hera, estando ésta despechada por el nacimiento de Atenea, pues Zeus la trajo al mundo sin intervención de ninguna mujer. Lo confió al cuidado  de Cedalión, de Naxos, para que le enseñase a trabajar los metales. En la tradición cretense no se consideraba a Hefesto como hijo de Zeus, sino de Talos, hijo de Cres, héroe de la isla. Además, en esta tradición se consideraba a Radamantis como hijo de Hefesto.

Hefesto era un dios cojo, y de su cojera se daban también varias explicaciones. La más común se cita en la Ilíada, que cuenta que en una discusión entre Zeus y Hera acerca de Heracles (Hércules), Hefesto salió a la defensa de su madre. Entonces, Zeus lo cogió por un pié y lo lanzó fuera del Olimpo y estuvo cayendo durante un día entero hasta que al fin dio pié en tierra en la isla de Lemnos, donde quedo maltrecho y casi sin respiración.  Fue recogido por los Sintios, un pueblo tracio que había inmigrado a la isla, quienes lo reanimaron, pero no pudieron remediar la cojera.

Vulcano, de Rubens.

Otra variante se narra también en la Ilíada: Hefesto era cojo de nacimiento, y su madre decidió ocultarlo a la vista del resto de dioses, y por ello lo arrojó desde lo alto del Olimpo, cayendo en el Océano, donde fue recogido por Tetis y Eurínome. Esta pareja le salvó la vida y lo criaron durante nueve años en una gruta submarina.

Para vengarse de su madre, fabricó en secreto un trono de oro, que tenía la propiedad de encadenar a quien se sentase en él, y se lo envió a Hera. En un descuido, ésta se sentó en el trono, y quedó atada sin posibilidad alguna de zafarse de sus ligaduras. Nadie supo como librarla de ellas, nadie salvo, por supuesto, el propio Hefesto. Entonces los dioses se vieron forzados a llamarle, e intentarle convencer de que liberase a su madre. Pero en vez de llamarle directamente, los dioses idearon una estratagema: Mandarían a Dionisio, también conocido como Baco, que gozaba de una gran confianza por parte de Hefesto, y éste lo embriagaría. Después, tendría que entrar el hijo de Hera en un asno. Una vez llegó, liberó a su madre.

En el Olimpo, Hefesto es el señor del elemento del fuego, además es el dios de los metales y de la metalurgia. Es una divinidad poderosa, que combatió ante Troya con la llama, al igual, que durante la Gigantomaquia había eliminado al gigante Clitio atizándole con un martillo de hierro incandescente.

Los volcanes son sus talleres, en los que trabaja con sus ayudantes, los cíclopes. A él acudió Tetis para que forjase las armas del gran héroe Aquiles, puesto que su habilidad ya se había puesto de manifiesto tras la forja del trono de oro, y es entre los dioses, lo que fue Dédalo entre los humanos: un inventor para el cual ningún milagro técnico resultaba imposible.

Sin embargo, y pese a su deformidad física, era un dios que se relacionó con mujeres de gran belleza: Hedesio consideraba que su esposa era Áglae, pero, sobre todo, son famosas sus aventuras con Afrodita. Zeus los había unido en matrimonio, pero ésta no tardó en convertirse en amante de Ares. Un día, Helio, que todo lo ve desde su privilegiada posición, descubrió a los amantes tendidos uno al lado del otro, y fue a contárselo a Hefesto. Éste, en vez de destaparlos, preparó una emboscada. Preparó una red invisible y la tendió en el lecho de su esposa. Cuando los amantes se encontraron de nuevo, la red se cerró inmovilizándoles. Entonces, el dios del fuego convocó al resto del Panteón para que contemplasen el bochornoso espectáculo. Afrodita huyó en cuanto le fue posible, rompiendo en impresionantes carcajadas las divinidades.

En cuanto a la descendencia, se le atribuye varios hijos: El argonauta Palemón, el escultor Árdalo, que habían heredado de su padre la destreza manual. También fue hijo suyo el bandido Perifetes, muerto por Teseo.

Además fue descendiente suyo el gran héroe ateniense Erictonio, que había nacido de Gea y de un deseo de Hefesto por Atenea, cayendo su simiente al suelo.

Hefesto creó a Pandora a partir de arcilla concediéndole una belleza que se acercase a las diosas inmortales por orden de Zeus. Además construyó las cadenas que ataban a Prometeo en el monte Cáucaso.

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21
mar

NINFAS

   Escrito por: akhesa    in Edad Antigua

Las Ninfas son divinidades de rango inferior a las del Olimpo. Hijas de Zeus, habitan en los bosques, en las montañas y en los ríos.

Acompañan a Artemisa, y cantan y danzan en torno suyo. Velan por la suerte de los humanos, plantan árboles, presiden ceremonias nupciales y protegen las cosechas.

Yo voy a dedicar este artículo a contaros quienes eran las Náyade y que representaban:

En la mitología griega las náyades eran ninfas que habitaban en aguas dulces.
En calidad de Ninfas, eran seres femeninos, dotados de gran longevidad pero aun así mortales. La esencia de éstas estaba vinculada a su masa de agua de forma que si ésta se secaba, ella simplemente moría.

Su genealogía es muy variada, podemos observar que Homero las llama hijas de Zeus, pero otros afirman que eran hijas de Océano. Sin embargo es más común considerarlas hijas del dios-rio en el que habitan.

Todas las fuentes o manantiales tienen su náyade o grupo de náyades a menudo valoradas como hermanas.
Eran objeto de cultos locales, adoradas para atraer la fertilidad y la vida humana.

Un dato curioso es que cuando los jóvenes alcanzaban la mayoría de edad entregaban a la náyade del manantial de la localidad, los mechones de su infancia. Así mismo, se creía que tenían poderes curativos, de tal forma, que cuando alguien se encontraba enfermo, éstos bebían agua del mismo manantial con el fin de curarse, por ello era frecuente ver Oráculos cerca de antiguas fuentes.

Pero no todo era hermoso, las náyades en ocasiones también podían resultar peligrosas, pues bañarse en sus aguas o simplemente verlas en ocasiones podía considerarse sacrilegio, tomando éstas repesalias contra su ofensor.

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