En el año 710 hubo una primera tentativa para iniciar la conquista Hispánica a modo de exploración del terreno. Hay una historia, quizás con algo o bastante de leyenda, la cual da pie a la llegada árabe a territorio peninsular. Es la historia del Conde D. Julián, gobernador de Septum (Ceuta).
Cuenta la historia que el Conde abrió a los musulmanes las puertas de la ciudad proporcionándoles un enclave seguro para facilitar el paso por el Estrecho. Septum, por aquellos tiempos, era un presidio bizantino, que, aislado de los cristianos de oriente, estrechó lazos con la corte toledana, llegando al punto de enviar el Conde a su hija para que se educase en la ciudad imperial. Un día, el rey Rodrigo (o Ruderico), la vió y se enamoró de ella, y ante la negativa de Florinda, la violó.
De la venganza de este hecho, procede la invasión, ya que el conde invitó a Muza, gobernador y general de los Omeyas, a venir a Hispania. Tras consultar con el Califa, éste se puso a explorar el terreno peninsular, ordenando así Muza, la expedición del 710 al mando de su lugarteniente Tarif con unos cuantos centenares de hombres a su servicio. La expedición tomó tierra en Algeciras, la saquearon, y después regresaron al África.
Al año siguiente, mandó a otro capitán: Tarik-ibu-Ziyâd, mando de 7.000 berberiscos, y entre los cuales iba el Conde D. Julián. Poco después recibieron un refuerzo de más de 5.000 efectivos. Los 12.000 invasores presentaron batalla contra el ejército del rey Rodrigo, en la conocida batalla de Guadalete donde la suerte se declinó por el lado invasor.
En la batalla cayó Rodrigo, y los hermanos e hijos de Witiza no dudaron en pasarse al otro bando ante la esperanza de que estos le dejasen el trono.
A la batalla le sigue la conquista de toda la Península, si así puede llamarse a las marchas de los ejércitos de Tarik y Muza, al no encontrarse con ninguna resistencia apreciable.
Tags: Hispania Árabe, Islám, Mitos y Mitología, Visigodos










