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POPOL VUH
POPOL VUH

El término “Popol Vuh” viene de la unión K’ich’e (Quiché) de Popol (reunión, comunidad, casa……etc.) y Vuh (Libro).
El Popol Vuh es el libro sagrado de los indios Mayas Quichés que habitaban en la zona de Guatemala.
Es un compendio de varias leyendas, de índole tanto mitológico como la narración de parte de su historia incluyendo a sus reyes, cuyos temas se basan en la explicación del origen del mundo, la civilización y los diversos fenómenos de la naturaleza.
Muchos lo han llamado el Libro Sagrado de los mayas K’ich’es.
Se desconoce la existencia de la versión original del Popol Vuh. Según Fray Francisco Ximénez la primera versión del libro fue elaborada a mediados del siglo XVI, y según dicen permaneció oculta hasta que un maya le mostró la recopilación de historias. Al notar la importancia del texto decidió hacer una traducción al español.
El libro consta de tres partes:
- La primera es una descripción de la creación del mundo y del origen del hombre.
- La segunda parte trata las aventuras de los jóvenes semidioses Hunahpú e Izbalanqué.
- En la tercera describe de forma detallada el origen de los pueblos indígenas, los Reyes y las conquistas de otros pueblos.
Recopilando información ha llegado a mis manos textos de la primera parte del libro. Os los iré poniendo poco a poco según los vaya encontrando para que admiréis, no solo textos de culturas conocidas sino además su literatura y lo maravilloso de las primeras civilizaciones:
1º PARTE. La creación del mundo y primeros intentos de hacer a los hombres.
Capítulo I:
Este es el relato de cómo todo estaba suspenso, todo estaba en calma y en silencio; todo estaba inmóvil, todo tranquilo, y vacía la inmensidad de los cielos.
Esta es, pues, la primera palabra y el primer relato. No había aún un solo hombre, un solo animal; no había pájaros, peces, cangrejos, bosques, piedras, barrancas, hondonadas, hierbas ni sotos; sólo el cielo existía.
La faz de la tierra no se manifestaba todavía; sólo el mar apacible y todo el espacio de los cielos.
No había nada que formara cuerpo; nada que se asiese a otra cosa; nada que se moviera, que produjese el más leve roce, que hiciese ruido en el cielo.
No había nada erguido, sino las tranquilas aguas; sino el mar en calma y solo, dentro de sus límites, pues no había nada que existiera.
No había más que la inmovilidad y el silencio en las tinieblas, en la noche. Estaba también solo El creador, El Formador, El Domador, El Serpiente cubierta de Plumas. Los que engendran, los que dan la vida, están sobre el agua como una luz creciente.
Están cubiertos de verde y azul, y he ahí por qué el nombre de ellos es Gucumatz, cuya naturaleza es de grandes sabios. He aquí cómo existe el cielo; cómo existe igualmente El Corazón del Cielo; tal es el nombre de Dios, asi como se le llama. Entonces, fue cuando su palabra llegó aquí con El Dominador y Gucumatz, en las tinieblas y en la noche, y habló con El Dominador, El Gucumatz.
Y ellos hablaron, y entonces se consultaron y meditaron; se comprendieron y unieron sus palabras y sus pensamientos.
Entonces se hizo el día mientras se consultaban, y al alba se manifestó el hombre, cuando ellos tenían consejo sobre la creación y crecimiento de los bosques y de los bejucos; sobre la naturaleza de la vida y de la humanidad en las tinieblas y en la noche por aquel que es El Creador del Cielo, cuyo nombre es Hurakán.
El Relámpago es el primer signo de Hurakán; el segundo, El Surco del Relámpago; el tercer, El Rayo que Golpea, y los tres son El Corazón del Cielo.
Luego vinieron ellos con El Dominador, El Gucumatz; entonces tuvieron consejo sobre la vida del hombre; como se haría la luz; quien sería sostén y mantenedor de los dioses.
- ¡ Qué así sea hecho! ¡Fecundaos!, Que esta agua se retire y cese de estorbar, a fin de que la tierra exista aquí; que se afirme y presente para ser sembrada, y que brille el día en el cielo y en la tierra, pues no habrá gloria, ni honor de todo lo que hemos creado y formado, hasta que no exista la criatura humana, la criatura dotada de razón.
Así hablaron mientras la tierra era creada por ellos.
Así fue en verdad como se hizo la creación de la tierra.
- ¡Tierra!, dijeron y al instante se formó
Como una neblina, o como una nube se formó en su estado materia, cuando semejantes a cangrejos aparecieron sobre el agua las montañas y en un momento ellas existieron.
Sólo una potencia y un poder maravillosos pudieron hacer lo que fue resuelto de los montes y de los valles, y la creación de los bosques de ciprés y de pino en la superficie.
Y así Gucumatz se alegró. ¡Bienvenido seas oh Corazón del Cielo, oh Hurakán, oh, Surco del Relámpago,oh, Rayo que Golpea!
- Lo que hemos creado y formado tendrá su término, respondieron ellos.
Primero formaron la tierra, los montes y los valles. El curso de las aguas fue dividido. Los arroyos comenzaron a serpentear entre las montañas.
Y en ese orden existieron las aguas, cuando aparecieron las altas montañas.
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