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26
ago

Ramses II. Parte III: La Batalla de Qadesh

   Escrito por: akhesa    in Edad Antigua

Mapa Egipto y pais Hitita

Es importante destacar la transcendencia histórica que tuvo la batalla de Qadesh, así como sus posibles repercusiones a lo largo del reinado de Ramses II, los motivos que le incitaron a actuar en su contra y el desarrollo de esa misteriosa civilización vecina avanzada en tan corto plazo de tiempo.

Pero antes de hacer un argumento sobre ello, creo imprescindible hablar de los Hititas y su evolución.

Como sabéis, comparados en grandeza milenaria,los hititas habían hecho su aparición tan sólo 600 años antes del reinado de Ramses II. Aún hoy en día muchos discrepan sobre la procedencia de este pueblo, pero la mayoría se inclina a que, gracias a su lengua, se puede conjeturar su descendencia indoeuropea, siendo por ello la primera en la historia documentada.

Puede que parte de su éxito evolutivo se debiera a la mezcla de las ideas recopiladas durante sus migraciones, por ello su talento militar sobresalía destacando en el manejo de los carros pesados.
Si los comparamos con los egipcios que eran carros ligeros guiados únicamente por un auriga  y un guerrero provisto de flechas y jabalinas, los hititas estaban reforzados por una plataforma móvil donde se asentaban un escudero, un lancero y el conductor.
Por lo tanto, debido a su magnificencia, eran utilizados como fuerza de asalto atemorizando, partiendo y desorganizando la defensa enemiga

No obstante, ¿cuáles fueron los motivos que impulsaron a este faraón a embarcarse en una expedición militar contra el país vecino?

Para afrontar la expedición, el faraón contaba con un disciplinado ejército de unos 20000 hombres divididos en cuatro divisiones,la infantería formada por

carros hititas

milicias campesinas llamadas a filas y los soldados profesionales que aportaban destreza y experiencia, ya que dedicaban su vida al servicio militar a cambio de tierras y ganado.

Se puede presuponer que el faraón deseaba restablecer el dominio egipcio en el levante asirio y recuperar los territorios perdidos desde la última campaña realizada por su padre, Seti I. Sin embargo en el año 1286 a.C, el objetivo principal no era otro que establecerse en la provincia de Amurru cuyo líder llamado Benteshina, había aceptado pagar de nuevo el tributo intimidado por el poder militar de Ramsés. Al parecer, una vez retiradas las tropas, Benteshina quebrantó lo pactado y renovó su alianza con el rey hitita Muwatalis.

LA BATALLA DE QADESH.

El enfrentamiento histórico entre las dos superpotencias tuvo lugar al año siguiente ante las puertas de Qadesh, ciudad largamente disputada.

Para ello Muwatallis convocó aliados y estados tributarios concentrando el mayor ejército hitita hasta ese momento reunido, formado por 37000 hombres y 2500 carros. Por otro lado, el contingente de Ramsés, no tenía nada que envidiar ya que a las numerosas tropas egipcias se les habían unido piratas navales reclutados para la ocasión.

Mapa estratégico, batalla de Qadesh

Ramsés,confiado ante el poder de su ejército, lo dividió en dos grupos:
El mayor contingente, liderado por él mismo, se dirigió por una ruta interna desde Gaza, mientras que la otra parte, avanzó por la costa.
Durante el trayecto, cerca del río Orontes, la avanzadilla que dirigía Ramsés se topó con dos beduinos, procedentes del país hitita, que casualmente pasaban por allí. Llevados ante el faraón, descubrieron que, Muwatalis, temeroso ante la expectación que provocaba el ejército egipcio, había replegado sus tropas rehuyendo un ataque frontal.
Lo que Ramsés ignoraba era que el mismo Muwatalis había enviado especialmente a esos dos beduinos con el único propósito de hacerle creer la retirada hitita, provocando la inminente reacción que sucedió a continuación.

Expectante ante aquella buena noticia, el faraón, decidió adelantarse con una de sus divisiones, la de Amón, dejando atrás el grueso del ejército. Cuando llegó a la orilla occidental del Orontes, justo enfrente de la ciudad de Qadesh, estableció su campamento. Durante el asentamiento,los guardias capturaron a dos exploradores enviados por Muwatallis y ésta vez fueron “habilmente interrogados” hasta obtener una confesión: El ejército hitita se encontraba en la orilla opuesta del río a tan sólo 3 km de distancia.
Rápidamente Ramsés hizo convocar una junta de guerra.

Mientras tanto, en la otra orilla, Muwatallis no se había quedado impasible.  Al tanto de todo lo sucedido, decidió enviar parte de sus carros tras el grueso del ejército que Ramsés había dejado a sus espaldas. Al mismo tiempo, el rey hitita lanzó su primera ofensiva contra las tropas de Ramsés apostadas en el campamento.
Tras estos hechos, la segunda división del faraón que se encontraba cruzando el río en dirección al campamento, fue aniquilada por los carros hititas.

Según los relieves de los templos en los que Ramsés mandó plasmar la batalla, el faraón se encontraba arengando a sus tropas cuando se vio interrumpido por la avanzadilla hitita procedente del sur del campamento y a caballo. Justo cuando éstas llegaron, el grueso del ejército egipcio se encontraba a kilómetros de distancia de allí incapaces de salvarles del cerco hitita.

Ramses en su carro lanzado contra los hititas

Sin embargo, pese a los acontecimientos, un desenlace imprevisto aconteció. El faraón, montando en su magnífico carro animando a su guardia personal, cargó de forma repentina contra el enemigo, quienes embriagados de victoria comenzaban a disfrutar de su botín. En ello estaban cuando los refuerzos egipcios

procedentes de la costa aparecieron, forzándoles a batirse en retirada hacia el río.

Tras lo ocurrido, la presumible victoria hitita cambió para convertirse en una posible derrota, donde a pesar de la dureza del enfrentamiento sólo habían participado los jinetes egipcios e hititas. Aun así, los ejércitos se enfrentaron nuevamente al día siguiente.
Una vez reunidas y organizadas las tropas, tras horas de lucha ninguno de los dos contendientes pudo alzarse con la victoria. Viendo la situación en tablas, Muwatallis envió mensajeros para tratar un cese de hostilidades que tanto Ramsés como sus comandantes aceptaron.

A pesar de todo, y tras la retirada de las tropas egipcias, Muwatallis se hizo con Qadesh extendiendo su poderío hasta ocupar la provincia egipcia de Upi.

Más tarde, Ramsés se hizo con el poder estos enclaves egipcios conquistados por los hititas llevando su dominio hasta más allá de Qadesh, adentrándose en territorio Sirio.

No obstante, tras la muerte de Muwatallis las disputas por la corona hitita fueron continuas. Mursilis, el hermano guerrero de éste, se hizo con el poder ensombreciendo al hijo de Muwatallis, aún niño, Hattusilis. Por lo tanto, temiendo un golpe de estado en su ausencia, delegó las defensas de sus provincias en sus subordinados, haciendo que el avance de Ramsés hasta Siria fuera prácticamente “impune”.

EL TRATADO DE PAZ.

Una década más tarde, la rivalidad entre Hattusilis y Mursilis provocaron una guerra civil entre los hititas,saliendo victorioso el primero.
Mursilis derrotado, se vio obligado a exiliarse en Egipto y una vez allí pidió ayuda a Ramsés para apoderarse nuevamente del trono hitita.

Tablillas que hablan sobre Hattusilis

Al ver la situación delicada que podría existir, así como la amenaza de la vuelta de Mursilis, Hattusilis prefirió la derrota armada procurando una solución pacífica al conflicto. Dieciseis años después de la batalla de Qadesh, en el invierno de 1270 a.C, comenzaron las negociaciones entre los dos superpoderes.
Entre lo pactado, Ramsés accedió a cesar sus pretensiones sobre Qadesh y Amurru. A cambio, Egipto se aseguró el control sobre las costas mediterráneas orientales, así como el acceso a puertos del norte donde ningún emisario egipcio había puesto el pie en más de un siglo. Además, las dos potencias acordaron un pacto de no agresión y ayuda mutua en caso de un ataque por parte de terceros.

El tratado de Paz entre Ramsés y Hattusilis fue a todas luces un logro extraordinario tan notable y avanzado para su época como el contenido en sí. Éste fue inscrito en tablillas de arcilla haciéndose copias para el archivo nacional egipcio, mientras que Ramsés lo hacía grabar en los templos.

Durante años , la única versión conocida fue la egipcia, sin embargo en 1906 d.C, el arqueólogo alemán Hugo Winckler, descubrió en Hattusas una tablilla de arcilla donde figuraba en babilonio el tratado de paz entre egipcios e hititas.

Se sabe que mantuvieron correspondencia de felicitación entre los dos mandatarios, quizás como prueba de compromiso en un mundo que desde hacía siglos comenzaba a despertarse y donde la sucesión de estos acontecimientos marcó un antes y un después en la historia de los dos países, aumentando la grandeza de este faraón egipcio durante tanto tiempo admirado.

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6
abr

Ramses II. Parte II

   Escrito por: akhesa    in Edad Antigua

Después de un largo tiempo aquí os dejo la segunda parte de los sucesivos post que voy a ir publicando (como ya comenté anteriormente) sobre este gran faraón y su reinado.

Ramses niño

Es importante destacar que Ramses II heredó además del nombre, el conservadurismo de su abuelo y la capacidad militar de su padre. No obstante, como recordareis, a finales de la VIII dinastía la casa real se distinguió por su descendencia guerrera.

La casa familiar de Ramses se encontraba en Avaris, ciudad de encuentros comerciales entre mercaderes siendo la parte más cosmopolita de Egipto. Como todos los egipcios de buena familia, Ramses recibió una buena educación así como formación militar, manteniendo a lo largo de los años su forma física.

Sabedor de anteriores disputas por el trono, tras su subida, Seti II, nombró a su hijo Regente recibiendo el título oficial de “Primogénito del rey” así como el rango de “Comandante en jefe del ejército”, asegurándose así su derecho al trono y la perpetuidad de la dinastía en caso de muerte repentina.

Como príncipe regente Ramses fue introducido poco a poco en las responsabilidades de su cargo. Con 14 o 15 años participó en su primera campaña militar acompañando a su padre a Libia. Al año siguiente tomó parte en la incursión de tierras fronterizas para fortalecer la presencia egipcia en Amurru y Qadesh que después volvió a manos Hititas.

Prisioneros nubios

Prisioneros nubios

A los 22 años se le encargó la primera misión  que debería de cumplir por su cuenta, que consistió en poner fin a un alzamiento en Nubia (la

antigua Kush), donde dirigió personalmente una carga de sus carros que aplastó a los rebeldes y que perpetuó en los muros de su pequeño templo que él mismo mandó construir.

Fuera de sus ocupaciones militares Ramses se encargaba de supervisar las operaciones mineras de Asuán

Por lo que no es muy descabellado pensar que tras tan ardua formación y después de la muerte de Seti I, Ramses ya estaba preparado para la sucesión portando sobre sus hombros el peso de la Doble corona y su gobierno.

Tras su ascenso, primeramente se encargó del funeral de su padre viajando durante dos días por el Nilo hasta Tebas donde permaneció para cumplir con el más importante de sus deberes anuales, el

Festival de Opet

Festival de Opet

“Festival de Opet”, en honor al dios Amón y su renovación. En realidad el faraón todos los años debía navegar dos días (durante la época de las inundaciones o Akhet) hasta el templo de Luxor en una barca dorada simulando al Sol y la fiesta continuaba hasta que el dios era devuelto a los 23 días. Ramses aprovechó la ocasión en su propio beneficio para nombrar al nuevo Sumo sacerdote de Amón que era elegido por el mismo dios.

Además Ramses se rodeó de sus propios funcionarios fieles y nombró dos visires repartidos en Menfis al norte, en el Bajo Egipto, y Tebas al sur, en el Alto Egipto; quienes se encargaban de perpetuar la justicia y paz, y el orden civil en ellas. Gracias a lo cual acabó por codearse con una corte completamente consolidada.

Tras la formación de un gobierno sólido y encargarse de perpetuar las obras anteriormente iniciadas por su padre, Ramses II pudo por fin  dedicarse a una larga guerra contra los Hititas extendiendo su mano más allá de las fronteras establecidas por sus antecesores.

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21
feb

Ramses II. Parte I.

   Escrito por: akhesa    in Edad Antigua

Ramses II

Ramses II

Resulta increíble ver cómo el paso del tiempo hace mella en la historia. Sería un gran debate si en el caso expuesto pudiéramos unir éstos dos conceptos para desarrollar una historia utópica, mas,la realidad de nuestras acciones tienen su propio eco, por lo que tiempo e historia deberían ir cogidos de la mano.

Desde pequeña he sentido pasión por ese transcurso que aún hoy marca paso a paso nuestra vida, es por ello por lo que el artículo que voy a desarrollar y a publicar es tan importante ya que forma parte de cada uno de nosotros.

Debido a que hay mucho que contar y mucho de donde escoger me veo obligada a dividirlo en secciones a fin de facilitar la propia lectura.

HERENCIA HISTÓRICA.

Seti I

Seti I

“En el desierto yacen dos piernas, sin tronco, de granito, y cerca en las arenas,quebrada y semihundida, la cabeza. En el pedestal se puede leer:

- Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes, ¡Contemplad mis obras poderosos, desesperad al verlas!-

Mas nada permanece. Y en los alrededores del colosal desastre, desnudas e infinitas, llanas y solitarias,se extienden las arenas.”

Percy Bysshe Shelley
1817 “Ozymandias”

Tutmosis I

Tutmosis I

Creo de suma importancia que para comprender la gran trascendencia que tuvo el reinado de Ramses II debemos entender la grandeza de sus antecesores.

Por ello os situó en la primera dinastía del Imperio Nuevo, la XVIII, donde los primeros faraones fueron reyes guerreros que se dedicaron a proteger las fronteras del país y aumentar su riqueza extendiendo los límites del reino.

Sin embargo, tras años de gloria, con la subida al trono de Akhenaton y la reforma religiosa y política (vease artículo sobre dicho faraón) el norte del país se vio sometido a continuas incursiones del reino de Mitanni.

Tras la subida al trono de Tutankhamon se perdió parte del control de esas tierras debilitando así el imperio.

Ni Tutankhamon ni sus dos sucesores tuvieron hijos que optaran al trono, por lo que éste

Tutmosis III

Tutmosis III

recalló en manos de un antiguo general del ejército de Horemheb ya entrado en edad, Ramses I fundador de la XIX Dinastía.

Ramses I no pudo gozar de su poder más que por un año y al morir dejó como heredero a su hijo Seti I a quien había formado como soldado.

Éste último nació antes de que su padre subiera al trono por lo que vivió en tiempos de Ay y Horemheb.
Seti I consolidó el imperio gracias en parte a las campañas militares contra Palestinos, Sirios y Libios.

Durante el tercer año de su reinado el hijo menor de Seti I lo acompañó a una de esas expediciones y en el séptimo fue asociado como sucesor y regente, quedando así asegurada la casa fundado por su padre.

Heredero del nombre de su abuelo, Ramses II, llegaría a convertirse en uno de los faraones más grandiosos que, en mi opinión, gobernaron Egipto.

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