Posts con el Tag ‘Tecnología’

14
Mar

Inicios de la pólvora en Europa

   Escrito por: Etre    in Edad Media

Los primeros testimonios sobre el uso de la pólvora provienen de Oriente, donde ya era conocida, muy probablemente, a finales del I milenio de nuestra era, donde se empleaba fundamentalmente en fuegos artificiales, siendo muy escasa su implantación militar.

Bombarda española

Bombarda española

Seguramente fueron los árabes quienes, comprendiendo el poder eyector de la singular mezcla de carbón, salitre y azufre, los que desarrollaron y utilizaron las primeras bocas de fuego, nombre que se le daban a los primeros cañones.

Tómese azufre, nitro y carbón, que separados no hacen efecto alguno, pero que estando encerrados en una cosa hueca y tapada, hacen más ruido y resplandor que un trueno.

Roger Bacon.

Pese a que el término artillería hacía referencia, en un principio, a toda máquina empleada para atacar o asaltar una fortaleza, como por ejemplo, las catapultas, los arietes, las torres de asedio o los trebuquetes, tras la revolución de la pólvora se empleó únicamente a las armas de fuego de gran calibre, como por ejemplo los cañones, las bombardas o los obuses.

Es también objeto de controversia el fijar la primera vez que se usó esta nueva artillería en Europa, entre otras razones, por la convivencia de las dos artillerías durante un largo periodo de tiempo, sumado a la falta de detalles de los documentos que han llegado hasta nuestros días. Sin embargo, sabemos fehacientemente, que artillería a base de pólvora queda definitivamente difundida por toda Europa a finales del sigo XIV.

Hay varias referencias al uso de armas de fuego durante la Reconquista de Hispania. Las crónicas señalan, por ejemplo, que Alfonso I de Aragón utilizó artillería en la toma de Saraqusta en 1118, mientras que los castellanos la sufrieron durante el sitio de Niebla en 1157.

Fuera como fuere y fuera cuando fuere, lo cierto es que la introducción de la pólvora supuso una revolución militar en toda Europa, adaptando tácticas al nuevo armamento. Por ejemplo, las fortificaciones evolucionaron en paralelo al incremento de la potencia de fuego de la artillería de pólvora, de forma que los ingenieros y arquitectos trazaron múros cada vez más anchos y algo más bajos e incrustaron las defensas en el terrero para disminuir el perfil expuesto.

Mortero del siglo XVIII

Mortero del siglo XVIII

Pese a ello, la artillería, tardó mucho tiempo en ser realmente efectiva, puesto que subsistían grandes inconvenientes a la hora de usarla. Algunos textos de los que han llegado hasta nuestros días, nos dicen que las armas de fuego causaban más terror en sus sirvientes que daños a los enemigos. Además, acostumbrarse a los ruidos del disparo no era tarea fácil, amén de los frecuentes accidentes en la manipulación, tanto de la pólvora, como de los primitivos cañones. A tal punto llegaba, que no era difícil identificar a un artillero por su sordera y por sus amputaciones.

Además, debido la construcción artesanal de los cañones y balas, y la falta de uniformidad den la mezcla de la pólvora, sumados a las dificultades para calcular el ángulo óptimo para el tiro, menguaban la precisión y la eficacia de estas armas, que, en los primeros tiempos, dejaron mucho que desear.

Pero no todo fueron desventajas, pues la mera presencia de un cañón era suficiente para infundir pavor en el enemigo, además aumentar la confianza de los soldados que veían a su señor protegido por estas piezas. Además, la nobleza discrepante con la realeza, dejó de ver en sus castillos y fortalezas medievales un centro de oposición, puesto que no estaban adaptadas para resistir el envite de la artillería.

Por último, y para concluir, decir que no fue hasta el XVIII, cuando, con la evolución de los armazones, le dio a la artillería la agilidad necesaria para seguir el ritmo de las operaciones militares, puesto que hasta ese momento, prácticamente sólo se usaba en campañas de asedio por su gran peso y poca maniobrabilidad.

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21
Nov

Evolución de los ordenadores II

   Escrito por: Etre    in Curiosidades, General

Prosiguiendo con el anterior post, Evolución de los ordenadores I, terminaré la parte “prehistórica” con las máquinas electromecánicas, que están fundamentadas en el uso, dentro de los dispositivos, del relé, que básicamente es un electroimán que acciona y desacciona un pulsador, dejando pasar, o no, la corriente.

Herman Hollerith, presentó en 1889, su máquina tabuladora para el censo de los Estados Unidos. Esta máquina usaba tarjetas perforadas, cuyos agujeros representaba el sexo, la raza, la edad, y demás datos de interés. Las tarjetas pasaban por un juego de contactos que cerraban o no, determinados circuitos eléctricos, activando un contador y un mecanismo de selección de tarjetas. Por tanto, la máquina está basada en la lógica booleana, que a modo de aclaración, y por si es menester, diré que trabaja sobre datos binarios, tal y como propuso Leibnitz, y procesaba de unas 50 a 60 tarjetas por minuto.

El ajedrecista

El ajedrecista

En 1896, Hollerith fundó su propia compañía, que junto con otras dos en 1924, crearon mediante una fusión la International Business Machines Corporation, más conocida como IBM.

Unos años antes de la creación de IBM, en 1912, un español, Leonardo Torres Quevedo, presentó “El Ajedrecista”, que era un autómata capaz de resolver una final de rey y torre contra el rey de un oponente humano. Movía las fichas mediante electroimanes situados bajo el tablero de ajedrez, no era una máquina muy precisa ya que no ganaba siempre en el menor número de movimientos. Por tanto se podría considerar como una de las primeras “Inteligencias artificiales” de la historia.

Entre 1936 y 1938, Konrad Zuse intentó construir una calculadora, llamada Z1, que basada en el sistema binario que pudiese ser programada, aunque de forma limitada, siendo así, una de las primeras máquinas programables. Hacía uso de relés para automatizar procesos. Sólo consiguió realizar un prototipo por falta de capital, y no llegó a funcionar correctamente a causa de la falta de perfeccionamiento de los elementos mecánicos. La perfeccinó en los modelos Z2 y Z3, pero desgraciadamente fueron destruidas en el bombardeo Aliado sobre la capital alemana. Posteriormente llegó a construir la Z4 y ya en 1986 reconstruyó su Z1.

En 1944, la Universidad de Harvard construyó la Harvard Mark I, una máquina inflexible, ya que no siempre se podía cambiar la secuencia de cálculos, pero realizaba las operaciones matemáticas básicas y cálculos de ecuaciones sobre el movimiento parabólico de proyectiles. No hay que olvidar, que en esas fechas, se está librando la Segunda Guerra Mundial. La máquina recibía las instrucciones y datos a través de una cinta de papel perforados, y sus resultados se imprimían usando máquinas de escribir eléctricas o perforadoras de tarjetas. Este equipo era inmenso en tamaño: medía 15 metros y medio de largo por unos dos y medio de altura y unos 60 centímetros de fondo, su cableado interno tenía una longitud de más de 800 kilómetros y era extremadamente ruidosa.

Enigma

Enigma

Por último hablaremos sobre Enigma, el encriptador usado por el ejército Nazi en la Segunda Guerra Mundial. Se usaron varios modelos de Enigma desde principio de los años 20 del siglo XX. La máquina constaba de varios rotores conectados entre sí. Poco más hablaré sobre ella, ya que su funcionamiento se ve más claramente en el simulador que se encuentra en esta web.

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14
Nov

Evolución de los ordenadores I

   Escrito por: Etre    in Curiosidades, General

Antes de hablar de las distintas generaciones de ordenadores, hay que definir donde empieza la primera generación, y ya que estamos, hablaré, en este primer post sobre la “prehistoria” de los mismos. Pues bien, consideremos que un ordenador es una máquina en la que sus componentes son puramente electrónicos.

Pascalina

Pascalina

En la parte más temprana de esta “prehistoria”, tenemos dispositivos que son únicamente mecánicos, entre ellos tenemos a la máquina de Pascal, o comunmente conocida como Pascalina, que era capaz de sumar y restar, y que funcionaba con engranages, con diez pasos (de 0 a 9) donde cada vuelta completa de la unidad menor, hacía avanzar o retroceder (según fuese suma o resta) su rueda inmediatamente superior. La inventó en 1642, para intentar ayudar a su padre, que era trabajador de la Hacienda francesa. Actualmente siguen en uso máquinas muy parecidas en los cuentakilometros de los coches, aunque cada vez se usen menos por el alza de los digitales.

Poco tiempo después, en 1674, Leibnitz, construyó otra máquina que era capaz de hacer las cuatro operaciones aritméticas básicas: suma, resta, multiplicación y división, aunque no estaba exenta de errores. Al igual que la Pascalina, tampoco tuvo éxito comercial, ya que tenían elevados costes de producción, ya que debían de realizarse a mano. Leibnitz propuso que la base del cálculo mecánico fuese binaria, que es la que actualmente se usa en la arquitectura de ordenadores.

Ya algo más tarde, en 1801, Jacquard, dio un giro a la industria textil con sus telares, en los cuales, había una máquina acoplada, en la que se guardaba en unas tarjetas perforadas la información del dibujo que tenía que hacer, y de los controles de la máquina de tejer. Previamente, sobre 1725, ya se guardaba la información de los dibujos en tarjetas perforadas, pero no la información de los controles.

Telar Jacquard

Telar Jacquard

Poco después, en 1820, Charles Xavier Thomas de Colmar, perfeccionó la máquina de Leibnitz, para que no cometiese errores en resultados de hasta 12 cifras, lo llamó aritmómetro. No podía hacer cálculos en sucesión, ni conservar resultados parciales, defectos resueltos en posteriores revisiones. Lo verdaderamente reseñable de esta máquina, es que fue la primera producida en masa, y en tener éxito comercial.

En 1822, Babbage propuso la construcción de una maquina diferencial para la resolución de polinomios. Es una máquina más general de lo que pueda parecer a simple vista, ya que los logaritmos y las funciones trigonométricas se pueden aproximar  por polinomios. La máquina estaba accionada por una manivela, y su sistema de numeración era decimal. Podía realizar el cálculo de hasta seis cifras decimales.

Un tiempo después intentó hacer una segunda máquina diferencial que pudiese calcular hasta 20 dígitos, pero no llegó a buen puerto, más por las constantes modificaciones que hacía en el diseño que por no poder construir elementos suficientemente fiables para su nuevo modelo.

De todas formas, el invento realmente importante de Babbage, fue su máquina analítica, una máquina de propósito general que pudese resolver casi cualquier problema matemático. Éste equipo contenía un mecanismo de entrada-salida por tarjetas perforadas, poseía memoria separada de dato y control (cumpliendo con lo que posteriormente se conocería como el modelo Von Neumann), una unidad de control, una unidad aritmético-lógica. La característica más importante era que la máquina podía alterar la secuencia de las operaciones en base a los resultados de cálculos anteriores, algo fundamental en los ordenadores actuales. Tampoco pudo ser construída.

Hay que hacer mención, sin duda alguna a Ada Lovelace, hija del poeta romántico Lord Byron, ya que escribió la manipulación de los simbolos para la máquina analítica de Babbage, por ello, se considera la primera programadora de la historia. También preveía la capacidad de las computadoras para ir más lejos de los cálculos numéricos.

Aquí terminamos el primer post. En el siguiente veremos distintas máquinas electromecánicas, y las distintas generaciones de ordenadores propiamente dichas, hasta llegar a los ordenadores actuales. Espero que les haya parecido interesante.

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